Los Mossos d’Esquadra han abierto una investigación para aclarar las causas de la muerte violenta de una menor en Mataró (Barcelona). Según ha avanzado la cadena SER y han confirmado fuentes de la investigación, el cadáver de la adolescente, de 13 años, se encontró la noche del domingo en su casa. La policía catalana afirma que todas las hipótesis sobre el suceso se mantienen abiertas. Los investigadores están manteniendo entrevistas sobre el terreno para tratar y la policía científica recaba pruebas materiales en la vivienda para aclarar las circunstancias del fallecimiento.

El cuerpo de la menor presentaba un corte en el cuello, según la emisora. No había nadie más en la casa, ubicada en el número 83 de la calle Burriach, en el barrio de Cerdanyola de Mataró. Un conocido de la familia encontró el cadáver alertado por la madre de la chica, que se encontraba de viaje. La mujer llevaba varios días sin saber de la adolescente ni de su hermano, de 16 años, al que también había dejado en el domicilio. El hermano se encuentra en paradero desconocido y los Mossos le están buscando para tratar de obtener alguna pista adicional sobre lo ocurrido.

Una vez que los amigos de la madre accedieron -a través del balcón de un vecino del piso contiguo- a la vivienda, la examinaron y descubrieron el cadáver en una de las habitaciones. Los hombres abrieron la puerta del piso y otros vecinos accedieron también al inmueble. Según esos testigos, había sangre en la habitación. Los vecinos alertaron a los servicios de emergencias. La noche del domingo, la comisión judicial de guardia de Mataró -magistrada, letrada de la administración, fiscal y forense- se trasladó a la vivienda para proceder al levantamiento del cadáver, ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC).

El titular del juzgado de instrucción número tres de Mataró está a la espera de recibir tanto el atestado de los Mossos -que están entrevistando a numerosos vecinos del barrio y conocidos de la familia- como los resultados de la autopsia. Esos resultados y la posible declaración del hermano pueden ser clave para averiguar si la muerte de la menor fue un suicidio o un homicidio. Por ahora, y según las mismas fuentes del caso, todas las hipótesis están abiertas.

Sergio, propietario de un colmado frente a la casa, ha detallado que la madre y los dos hijos se habían instalado en el piso hacían pocos meses y que no tenían demasiada relación con los vecinos. Los adolescentes, ha explicado, acudían al instituto Puig i Cadafalch de Mataró y eran clientes habituales del colmado. Ana, vecina de la calle Burriac, ha explicado que había visto en ocasiones al hermano, de 16 años, hablar solo por la  calle. Ninguno de los dos hablaba castellano, según esta vecina.




Fuente: El Pais

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