Los medios de comunicación internacionales de referencia abren sus portadas con la crisis en Venezuela y los llamados del autoproclamado presidente interino Juan Guaidó para que el ejército se posicione en contra de Nicolás Maduro. Al margen de esta noticia, repasamos algunos de los titulares más relevantes de este lunes 28 de enero en la prensa extranjera.

The New York Times: El diario neoyorkino informa de la lucha de clanes indígenas en Canadá contra el proyecto de construcción de un oleoducto. En la remota región de la Columbia Británica, los miembros de la Nación Wet’uwet’en esperan detener un oleoducto que cruzará su tierra tradicional. Durante las protestas se han enfrentado a policías fuertemente armados.





The Guardian: El periódico británico publica un reportaje sobre el grupo de militares de Liberia que luchan con un sorprendente éxito para poner fin a la pesca ilegal. Durante años, Liberia libró una batalla perdida contra los barcos extranjeros que saqueaban sus costas. Ahora, un nuevo enfoque audaz ha acabado en multas y arrestos.

Le Monde: El rotativo francés explica que el abogado chino de derechos humanos Wang Quanzhang ha sido sentenciado a cuatro años y medio de prisión por “subversión al estado”. El célebre letrado detenido en julio de 2015 brindó asistencia legal a los seguidores del movimiento religioso Falun Gong, perseguidos por la República Popular. También apoyó, como abogado, a campesinos desposeídos de sus tierras que buscaban justicia.

Haaretz: La cabecera israelí informa sobre un asalto” brutal” del Servicio Penitenciario israelí a los presos palestinos “para localizar teléfonos móviles no autorizados”. Cerca de 140 prisioneros palestinos resultaron heridos en la operación del pasado lunes en la prisión de Ofer, que se considera en Cisjordania como una operación de imagen para el ministro de seguridad pública de Israel antes de las elecciones de abril.

South China Morning Post: El diario hongkonés explica que los medios estatales chinos han declarado la guerra a los culebrones de época por su “influencia negativa” en la sociedad. Pekín acusa a los dramas imperiales de promover la extravagancia, el glamour y la búsqueda del placer sobre las virtudes de la frugalidad y el trabajo duro. Los responsables de la exitosa serie ‘El Palacio de Yanxi’ también han sido acusados de poner las ganancias comerciales por encima de proporcionar orientación espiritual a la audiencia.








Fuente: LA Vanguardia

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