Unos amigos de Hoyo de Manzanares reunieron en marzo de 2015 las firmas necesarias para concurrir a las elecciones municipales como una agrupación de electores. Durante la campaña, Unidos por Hoyo gastó 1.612 euros. No podía sobrepasar los 861, pero sus integrantes no lo sabían. Obtuvieron dos concejales de los 13 en liza. Dos años después el Tribunal de Cuentas examinó su contabilidad y concluyó que habían excedido el límite de gasto en 750 euros, un 87% más de lo permitido. El órgano fiscalizador les expedientó por vulnerar la ley de financiación de partidos, para lo que establece una sanción de entre 50.000 y 100.000 euros.

“La normativa se modificó el 1 de abril, con las elecciones ya convocadas, y nos pilló en fuera de juego. Los partidos pequeños no tenemos gente para estar pendiente de estas cosas”, se excusa Javier Orduña, portavoz de Unidos por Hoyo. El cambio no afectó al límite de gasto, pero sí endureció las sanciones por incumplirlo. Hasta entonces, las formaciones solo estaban obligadas a abonar la diferencia económica. Esa es la batalla que mantiene Unidos por Hoyo, que recurrió la sanción, y la solución más probable para las 42 formaciones madrileñas que excedieron el límite de gasto durante los pasados comicios, según indica un informe del Tribunal de Cuentas.

La Ley Orgánica de Régimen Electoral General es estricta. Fija un límite de gasto para las formaciones que se presentan a las municipales: la cantidad que resulta de multiplicar 0,11 euros por el número de habitantes censados. Sin embargo, aquellas que concurren al menos en el 50% de los municipios de una provincia pueden gastar otros 150.301 euros adicionales. “Los partidos grandes gastan cantidades superiores a las establecidas, pero las meten en sus cuentas generales y no pasa nada. La ley está hecha para acabar con los partidos minoritarios, para limitar sus posibilidades”, sostiene Orduña. Y continúa: “Estos límites solo son para la campaña, antes de que se convoquen las elecciones los grupos pueden gastar lo que deseen”.

“Nos estamos ajustando”

En opinión de Orduña, la normativa “nos educa para ser tramposos. Si hubiésemos perdido alguna factura, no tendríamos este problema”. En estas elecciones, Unidos por Hoyo se presenta como partido. Lo hace con la lección aprendida. Saben que la próxima vez el Tribunal de Cuentas será inflexible y que si se exceden sus 25 afiliados tendrán que afrontar un severo castigo económico. No son los únicos que supervisan al máximo sus gastos. “Este año nos estamos ajustando”, reconoce Juan Carlos Rodríguez, candidato de Vecinos por Moralzarzal. En 2015 se convirtió en alcalde de su localidad, pero su partido fue expedientado por superar en un 118% el límite permitido: gastó 2.957 euros cuando no podía sobrepasar los 1.355.

“Cuando nos comunicaron la multa nos llevamos un susto de mucho cuidado”, afirma Rodríguez. Finalmente, el órgano fiscalizador aplicó la normativa antigua y solo tendrán que pagar la diferencia de gasto, operación que ya ejecutaron la semana pasada. Para ello pidieron a sus afiliados, un centenar, abonar una cuota anual doble (60 euros, por los 30 habituales). De no hacerlo, la Administración podría bloquear sus cuentas bancarias y retener las subvenciones a las que tienen derecho todos los partidos con representación. Rodríguez sostiene que competir en unas elecciones supone un gran desembolso y que estas limitaciones impiden afrontarlas en igualdad de condiciones: “Los grandes partidos salen dopados”.

En La Acebeda, un pequeño municipio que limita con Castilla y León, seis vecinos crearon una agrupación de electores, Independientes por La Acebeda. Gastaron 35,79 euros en la campaña, pero como el censo lo formaban 67 personas, el gasto máximo permitido era de 7,37 euros. Sobrepasaron el límite en un 385%. Algo similar le ocurrió a la Plataforma Local Ciudadana de Villarejo de Salvanés, que lo superó un 500%, y a la Agrupación de Electores Vecinos por El Atazar, que se excedió un 828%. El récord lo estableció Ciudadanos de Ambite, que obtuvo dos concejales de los siete posibles. En estas elecciones no se presenta, pero en las anteriores gastó 1.784 euros, un 2.572% más de los 66 que le permitía la ley. “Nos pasamos por ignorancia. El tribunal nos ha dicho que solo tendremos que pagar la diferencia. Eso nos han quitado el susto del cuerpo”, subraya su portavoz, David Rodrigo.

No todas las fuerzas que concurrieron a las municipales de 2015 vulneraron la normativa. Algunas formaciones se quedaron muy por debajo del límite permitido. La mayoría se presentaban en grandes núcleos de población, donde la cantidad fijada es mayor. Es el caso de la Agrupación Ciudadana Independiente para Aranjuez (Acipa), Centristas Majadahonda o Somos Alcalá. Otro de los partidos que se limitó en los gastos durante la campaña fue la Agrupación Republicana de Coslada (Arco), que utilizó 6.437 euros, aunque podría haber llegado hasta los 9.773. Para lograrlo, su portavoz, Manuel González, reconoce que tuvieron que “economizar mucho”. Es lo que continúan haciendo para evitar sustos en el futuro.

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Fuente: El Pais

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