Un nieto del dictador Francisco Franco entró ayer en el recinto de La Moncloa para negociar los detalles de la exhumación de su abuelo con un alto cargo del Gobierno socialista de Pedro Sánchez. No hay foto del momento. Lo que sí hubo fue una charla de dos horas y media, cordial pero con momentos de tensión, según los asistentes. Especialmente sobre la reclamación de los Franco de que el dictador sea inhumado con una bandera de España sobre su féretro. El Ejecutivo rechazó tanto la enseña preconstitucional como otra sin ningún escudo.

El pasado lunes, el letrado de la familia Franco, Luis Felipe Utrera-Molina, mantuvo una primera reunión aclaratoria sobre los planes del Gobierno para la exhumación del dictador con el secretario general de la Presidencia del Gobierno, Félix Bolaños. A solas. Quedaron en que para la siguiente cita el Ejecutivo ya comunicaría la fecha y el plan pormenorizado del traslado de los restos de Franco desde el Valle de los Caídos al panteón ubicado en el cementerio de Mingorrubio, en El Pardo.

El segundo encuentro tuvo lugar ayer, también en La Moncloa, y el abogado acudió acompañado de Francis Franco, el primer nieto varón del dictador. Bolaños no pudo cerrar todos los datos. Aún no hay fecha. Será la semana que viene, y tampoco se ha decidido el método del traslado, si por carretera o en helicóptero, en este caso pendiente de las condiciones meteorológicas. El límite aprobado por el Consejo de Ministros para ejecutar la exhumación es el 25 de octubre.

La discusión se alargó ayer, sobre todo, por la demanda de los siete nietos de Franco de exhumar y reinhumar a su abuelo con una bandera de España sobre su féretro. Esa discrepancia ocupó más de una hora.

Los Franco habían exigido antes, incluso con recursos en el Tribunal Supremo, que al dictador se le dispensasen honores militares como jefe de Estado y que se cubriese su ataúd con “una bandera nacional”. La familia ha conservado en este tiempo la bandera con el Águila de San Juan con que fue enterrado en 1975 y que se consideró oficial desde 1945 hasta 1977, antes de promulgar la Constitución. Franco tomó prestado ese símbolo, con algunos cambios, de los Reyes Católicos, que lo adoptaron en el siglo XV. El bando sublevado de la Guerra Civil lo recuperó en 1938 y lo adoptó como emblema.

El Gobierno de Pedro Sánchez rechazó de plano esa idea así como la alternativa ofrecida por los Franco, que plantearon que aceptarían una bandera sin ningún escudo, tampoco el constitucional. El Ejecutivo esgrimió que esa imagen podría generar debate político y hasta ofender a mucha gente, que lo consideraría una cesión a un cierto enaltecimiento de la figura del dictador, según fuentes próximas a los asistentes.

El resto de la reunión transcurrió con normalidad y se avanzaron bastantes aspectos del complejo operativo, que implica a varios departamentos y ministerios. Ni los Franco ni el Ejecutivo quieren “un circo” en el Valle ni en Mingorrubio, con lo que habrá muchas limitaciones para los medios de comunicación. Se ha prohibido a los que trabajen en la exhumación que porten móviles, no se quiere permitir ninguna imagen de la salida del féretro de su ubicación actual y se pretende que la retransmisión, siempre desde la explanada exterior del Valle, se ofrezca en sistema de pool: solo un medio, normalmente público, tomaría las imágenes para distribuirlas a los demás.

El Gobierno planteó de nuevo a los Franco que adquieran la propiedad del panteón de Mingorrubio, ahora de Patrimonio del Estado, para superar su recelo de que en el futuro otro Gobierno pudiera plantearse nuevas reubicaciones. La venta se haría al precio de mercado previsto en los cementerios municipales. El panteón ocupa ahora unos 500 metros cuadrados en dos plantas. La familia lo rechazó. El diálogo acabó con un reconocimiento de derrota por parte de los Franco cuando Francis, uno de los nietos, le espetó a su abogado: “En el Supremo hemos perdido 10-0”.




Fuente: El Pais

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