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Los expertos alertan de una desviación de 8.000 millones en los Presupuestos | Economía


La recaudación vaticinada en los Presupuestos de 2017 ha sorprendido a los analistas. Según los datos de la Agencia Tributaria, los ingresos fiscales crecieron el año pasado un 2,6% después de haber bajado el IRPF pero haber subido Sociedades. Sin embargo, el Ejecutivo espera que este año se triplique ese crecimiento con una expansión del PIB algo por debajo de la del año pasado. Hacienda alega que en los tres primeros meses del año la caja está engordando con fuerza a tasas próximas a lo perfilado en los Presupuestos y que se mantendrá a ese ritmo al menos hasta julio. A partir de ahí, explica, dependerá de la evolución de la situación internacional, cuajada de incertidumbres.

El Gobierno preveía en los Presupuestos de 2016 una recaudación impositiva de 193.520 millones. Pero finalmente los ingresos se quedaron en los 186.249 millones, unos 7.000 millones por debajo a pesar de haber subido el Impuesto de Sociedades en 8.000 millones. En las cuentas de 2017 se pretenden conseguir 14.000 millones más para dejar la recaudación en 200.963 millones. ¿Se antoja esto posible? No existe un consenso definido. Desde luego parece más factible que los anteriores presupuestos, excesivamente inflados por el lado de los ingresos. El regreso de la inflación ayuda a recaudar más. Y el crecimiento apunta un año casi tan bueno como los dos anteriores.

Sin embargo, el historial de incumplimientos desde que se inició la crisis es una constante. Hacienda se ha quedado lejos de su previsión todos los años. Y las matemáticas indican que lo volverá a hacer, aunque menos que en otras ocasiones. Tan solo hay que tomar un crecimiento nominal (la suma del PIB más la inflación) del 5%, casi un punto más de lo previsto por el Gobierno, y coger las elasticidades de los impuestos que brinda Economía —esto es cuánto aumenta la recaudación de un tributo por cada punto de crecimiento del PIB—. Con una proyección de esos datos, la recaudación tributaria y de la Seguridad Social se situaría unos 8.000 millones por debajo del objetivo marcado para este año, según confirman varios expertos.

Esta desviación equivale a ocho décimas del PIB, dificultaría el cumplimiento del déficit de este año y, por tanto, alejaría la salida del Procedimiento de Déficit Excesivo (PDE), el programa europeo de tutela para países con problemas en sus finanzas públicas. Bajo la presión de Bruselas, Montoro tendría mucho más difícil arreglar la financiación de las CC AA y las pensiones.

Los expertos ven complicado que los ingresos avancen un 7,9% como se señala en los Presupuestos. “Esta tasa de crecimiento parece excesiva, ya que es muy superior al aumento estimado del PIB, incluso teniendo en cuenta el efecto de los incrementos en el Impuesto sobre Sociedades realizados a finales de 2016”, sostiene la CEOE en su valoración de las cuentas públicas.

Ignacio Conde-Ruiz, investigador de Fedea, explica a título personal que con el crecimiento del 2,5% marcado en los Presupuestos las previsiones de ingresos parecen infladas. “No se corresponden con las elasticidades históricas de los impuestos”, afirma. Este profesor de la Complutense recuerda que el año pasado Montoro ya hinchó los ingresos de la Seguridad Social en 13.000 millones.

María Jesús Fernández, analista de Funcas, coincide con esta opinión: “El IVA y el IRPF parecen sobrevalorados. El Gobierno espera un incremento recaudatorio muy por encima de lo que está previsto que crezca el consumo, el empleo, los salarios y, en general, las rentas”.

El diputado socialista, Pedro Saura, también considera que las previsiones son irreales y calcula que la recaudación puede estar inflada en unos 6.000 millones. “Todo el mundo conoce la trayectoria de Montoro y su estimación de ingresos. Nunca la cumple”, concluye el portavoz de Presupuestos del PSOE, Javier Lasarte.

¿Pérdida de capacidad fiscal?

Hacienda insiste en que según crece la economía más sectores nutren las arcas públicas. Y también recuerda la recaudación de finales de los noventa y principios de los 2000, cuando los ingresos fiscales engordaban a tasas de más del 8%. El Ministerio esgrime que la recaudación de principios de año ya está avanzando a ritmos cercanos a lo establecido en Presupuestos.

Sin embargo, pese al excelente inicio de ejercicio, la recaudación está creciendo al 6,7% según las últimas cifras de la Agencia Tributaria. Es decir, por debajo del 7,9%. Y cabe pensar que conforme la inflación se diluya y el crecimiento se ralentice durante la segunda mitad del año, entonces lo normal sea que la recaudación cierre por debajo de lo fijado en los Presupuestos. Incluso si la economía mantiene su velocidad de crucero, el Banco de España prevé que la mejora proceda de un repunte de las exportaciones, precisamente un crecimiento que suele reportar menos ingresos al Fisco porque no se grava con el IVA.

Además, la capacidad fiscal del país ya no es la misma. José Luis Escrivá, presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), alertó esta semana en el Congreso de la pérdida de potencia recaudatoria del sistema tributario. Y achacó a esta circunstancia las dificultades que hay para reducir el déficit. El presidente de la Airef detalló las razones de esa merma en los ingresos: la ausencia de inflación de los años pasados; el cambio de reparto en el sistema fiscal desde la imposición directa a la indirecta y el traslado de la fiscalidad de las rentas del trabajo a las del capital.




Fuente: El país

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