Los españoles muestran una visión bastante crítica sobre el funcionamiento de la democracia, especialmente en lo que respecta a las actitudes de los políticos. Un estudio de la Fundación BBVA presentado este lunes revela que los ciudadanos apenas otorgan un aprobado a la democracia (4,6 sobre 10), un índice inferior al de Alemania, aunque algo superior al que arrojan Italia, Francia y Reino Unido. Los valores, con todo, reflejan una recuperación desde el punto álgido de la crisis del euro, en 2012, y en particular de la crisis económica en España. En aquel momento el país sí registró los valores más bajos de Europa.

Donde España sí revela, aun hoy, una desconfianza mayor que otros países es en el comportamiento que atribuye a sus políticos. El 82% de los encuestados considera que los políticos “dedican más atención a sus propios intereses que a los de la sociedad”, una décima por encima de la media del resto de países. Así formulada, la frase concita también el respaldo de buena parte de los encuestados en toda Europa, con un nivel máximo del 87% en Italia.

La encuesta se ha realizado a 1.500 personas en los cinco países más poblados de la UE (Alemania, España, Francia, Italia, y Reino Unido). Las preguntas, mediante entrevista cara a cara, se formularon entre los meses de abril y julio, un periodo de gran actividad política para España, con la celebración de elecciones generales, la convocatoria de las europeas, municipales y algunas autonómicas y las negociaciones para una investidura de Gobierno que resultó fallida.

La Fundación BBVA, que ha encargado el estudio a la empresa Ipsos, considera que esta visión crítica no pone en duda la fiabilidad de la democracia. «No vemos un cuestionamiento de las instituciones democráticas, es una postura que tiene más que ver con lo que ocurre, en buena medida, con el comportamiento de las élites políticas», ha analizado Rafael Pardo, director de la fundación, durante la presentación del trabajo en Madrid. Los datos de la encuesta respaldan esa afirmación. Los dirigentes políticos son, en todos los países, el colectivo que menos confianza merece. Y de todos los Estados analizados, España es, junto con Italia, el que les otorga un índice más bajo (3,2 sobre 10).

Pardo añade otros dos motivos por los que la confianza en la democracia flaquea. La corrupción política —España es el país con mayor sensación de niveles muy altos, según este trabajo— y los efectos de la «prolongadísima crisis económica» acrecientan, en opinión de este experto, la percepción de baja calidad democrática.

Respecto al valor de los políticos tradicionales España, un país menos afectado por el fenómeno populista que algunos de sus vecinos, se muestra menos escéptica que otros. Un 55% de los encuestados respalda la afirmación “los políticos tradicionales ya no representan a personas como yo”, el valor más reducido, junto con Alemania. Los españoles también apoyan menos que otros europeos la frase “nuestra sociedad necesita líderes que no provengan de la política tradicional” (un 62%, frente al 68% de media del resto de países).

Los españoles exhiben, en general, un interés menor que otros ciudadanos europeos por los asuntos políticos. Si cero indica interés nulo y 10 máximo, los españoles se sitúan en una media del 4,8, el valor más bajo de los registrados en los países encuestados. La media, pese a todo, convive con un segmento alto (el más alto de Europa) de ciudadanos que se declaran un altísimo interés en esos asuntos (un 27% del total de encuestados). El motivo de esa distorsión es que la respuesta más mencionada al preguntar en qué posición se sitúa el encuestado es cero, lo que indica un fuerte rechazo de una parte de la población a los asuntos políticos.

Poca implicación política

Abundando en estas actitudes, los encuestados en España son los que declaran menos implicación política, medida por la participación en acciones políticas y por el dinero desembolsado para partidos. Solo un 4,2% de los encuestados aseguran haberlo hecho en los últimos 12 meses, frente al 6% del resto de países.

La falta de participación no se limita a lo político. Solo uno de cada cuatro españoles manifiesta estar involucrado en asociaciones deportivas, benéficas, culturales o religiosas o sindicales, frente a un 43% de media en el resto de países. En este apartado eleva especialmente la media Francia, donde más de la mitad de los ciudadanos participa en actividades de este tipo. España muestra unos marcadores similares a los de Italia y alejados de los de Francia y Alemania.

En lo ideológico, los españoles se sitúan, con mayor fuerza que otros ciudadanos europeos, en el ámbito progresista. España es el país en el que los valores más a la izquierda concitan más apoyo (el 20% de la población, el doble que la media del resto de países). La identificación con opciones de izquierda se incrementa a medida que crece el nivel educativo, una tendencia más acentuada en España que en otros territorios.

Inquietud por el cambio climático

De entre los grandes países europeos, los españoles son los ciudadanos más preocupados por los efectos del cambio climático. Se trata del problema considerado más grave, con una puntuación de 8,6 sobre 10, según el trabajo de la Fundación BBVA. También es España el país más consciente de que el deterioro medioambiental obedece a la actividad humana, no a procesos naturales (un 79% lo percibe así, frente al 65% de media en el resto de países).

Respecto a la política asilo, otro de los grandes retos de este tiempo, todos los países muestran un gran consenso respecto a la necesidad de acoger a personas que huyen de la guerra, de la persecución y de la pobreza. España encabeza esos índices, con valores de ocho sobre 10, 7,4 y 7,8 respectivamente.




Fuente: El Pais

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