El Ministerio de Transición Energética, al frente del cual se encuentra Teresa Ribera, lanzó uno de los mensajes más controvertidos en la actual legislatura: la prohibición de venta de vehículos de combustión (gasolina y diésel) en el año 2040 y su circulación en el 2050. La propuesta es sólo una pequeña parte de un ambicioso plan para hacer frente al cambio climático, que también incluye la fecha de cierre de las nucleares o la potenciación del uso de las energías renovables.

Con el adelanto electoral al 28 de abril, algunas propuestas del Gobierno no podrán salir adelante. Sin embargo, fuentes oficiales mantienen que el próximo 22 de febrero se llevará al Consejo de Ministros el borrador del nuevo Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, que hay que enviar a Bruselas, así como un paquete de medidas que lo acompañan. Es el primer paso de la nueva hoja de ruta para reducir emisiones de cara al año 2050 y modernizar el sistema energético español.





El pasado miércoles, cuando ya había indicios del adelanto electoral, los empresarios del sector energético pidieron “pragmatismo y realismo en la transición energética” en unas jornadas en el Iese.

El presidente de Repsol, Antoni Brufau, criticó que el actual borrador de la ley de Cambio Climático plantea unos objetivos más ambiciosos de reducción de emisiones de C02para el año 2030: del 48% frente al 33% de la Unión Europea,

Brufau indicó que “el coche eléctrico va a llegar”, pero advirtió que hay que tener cuidado con los mensajes que se lanzan, como el de prohibir los vehículos de motor diésel, ya que se consigue que “la gente no cambie de coche, con lo que se emite más”. A su juicio, hasta casi el año 2030 no se va a lograr “la paridad” en la competitividad del vehículo eléctrico frente al de combustión.

Por su parte, el consejero delegado de Endesa, José Bogas, pidió que el futuro Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, que debe marcar la hoja de ruta de la transición energética hasta el año 2050, “no esté escrito sobre piedra” y se adapte a las actuales circunstancias. Bogas admitió que “la transición energética no se puede parar”. Pero a continuación matizó que tiene que tener capacidad para “adaptarse a las circunstancias con las que nos vamos a encontrar”. En su opinión, España parte de una situación “envidiable” para afrontar la transición energética, ya que existe una sobrecapacidad en el sistema eléctrico que hace que no sea necesario instalar nueva potencia térmica de aquí al 2030, por lo que el principal problema será “cómo gestionar la incorporación de las renovables y el cierre de las térmicas existentes”.





Por su parte, la consejera delegada de Iberdrola España, Ángeles Santamaría, consideró que en España existe “un déficit regulatorio” de reconocimiento de la capacidad firme, que será vital para garantizar la transición energética, por lo que pidió que se reconozca el papel que tendrán los ciclos combinados de gas natural. Santamaría destacó que España está “en una situación inmejorable” para alcanzar los objetivos de la transición energética, ya que cuenta con recursos eólicos y solares. No obstante, indicó que queda “mucho por desarrollar”.

Mientras, el director general de Gas y Electricidad de Naturgy, Manuel Fernández, defendió que el gas natural ejercerá “un papel fundamental” en la transición energética hasta el año 2050. El directivo valoró que en el 2030 la penetración de renovables en el mundo será del 14%, por lo que “quedan otros 86 puntos para las demás energías, y la única en todos los escenarios que crece es el gas”. Además, Fernández aseguró que cualquier avance debe realizarse “desde la prudencia regulatoria”, y afirmó que la transición energética debe también cuidar “el impacto social”.








Fuente: LA Vanguardia

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