El carnaval hunde sus raíces en la época precristiana y en España esta fiesta colorida, con frecuencia irreverente y con gran espíritu crítico que sobre todo se celebra en la calle tiene como una de sus principales características el disfraz. Cada vez es más frecuente comprobar cómo las listas de preferencias a la hora de caracterizarse para disfrazarse en carnaval incluyen a personajes famosos, de ficción y reales.

La política, las redes sociales y las series de televisión o el cine suelen ser una fuente de inspiración. Por afinidad, por gusto, como crítica… la caracterización escogida suele tener como primer objetivo mostrar una personalidad diferente a la nuestra. No tiene porqué haber ningún problema con el disfraz que se prefiera, pero por razones legales sí que “es recomendable tener una serie de precauciones y evitar los que reproduzcan de forma muy realista, por ejemplo, la vestimenta de alguno de los cuerpos oficiales como el de policía, guardia civil, bombero o sanitarios” explican, los expertos de DAS Seguros.

En general, el problema radica en la combinación entre el vestuario y la actitud o las acciones que llevemos a cabo mientras llevamos el disfraz. Las consecuencias podrían provocarnos algún problema grave. “Vestirse de forma muy realista con un disfraz de guardia local y ponerse a dirigir el tráfico, entrar en un hospital vestido de médico visitar a pacientes, tratar de entrar en una vivienda para apagar un fuego si se va vestido con una réplica exacta de un traje de bombero podría considerarse un delito de usurpación de funciones públicas o de intrusismo y suponer la imposición de una pena de multa o, incluso, prisión de hasta 3 años, según los artículos 402, 402 bis y 403 del Código Penal”, recuerdan los abogados de DAS Seguros.

No herir sensibilidades

Aparte de evitar problemas legales por razones de realismo y posible usurpación de funciones públicas, otro aspecto al que se ha de prestar atención es a la sensibilidad de personas y colectivos ya que la línea entre la broma y la burla es muy fina. Dependiendo del contexto es prácticamente imposible no ofender a un individuo o algún grupo con la selección de algunos disfraces.

Es el caso de algunas caracterizaciones que pueden resultar políticamente incorrectas o, incluso, propuestas que pueden ser muy originales pero también de mal gusto, ofensivos o hasta pueden ser racistas o sexistas. Ese fue el caso del disfraz de enfermera sexy que el año pasado tuvo que retirar una cadena de supermercados a causa de las quejas del sindicato de Enfermería, que valoró que ese disfraz “atentaba contra la dignidad e imagen pública de las profesionales de enfermería” recuerdan los expertos de DAS Seguros.

La ofensa también puede estar en caracterizarse con un rol que resulte insultante para otras personas como podría ser el caso de un disfraz que haga apología del terrorismo o una caracterización que haga referencia a una celebridad que haya sufrido algún tipo de desgracia.




Fuente: LA Vanguardia

A %d blogueros les gusta esto: