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Los diseñadores emergentes, un valor añadido para las marcas | Estilo


La tienda de lujo online Moda Operandi anunciaba a principios de noviembre el lanzamiento de The Platform, una incubadora digital de marcas emergentes. Este nuevo proyecto surge después de que la compañía de e-commerce detectara que más allá de los beneficios que generan sus diseñadores estrella —desde Balmain, Dolce&Gabbana pasando por Delpozo, las firmas emergentes representan el 25% de sus ventas actuales. “El cliente de Moda Operandi es un comprador muy sofisticado que no solo llega a nosotros por las marcas conocidas, sino también para descubrir diseñadores que no son tan habituales”, explicaba Deborah Nicodemus, consejera delegada de la empresa, a Observer.com. El hecho de que sus clientes, que se gastan un promedio de 1.400 dólares por pedido siete veces al año, tengan interés en marcas poco conocidas indica un interesante cambio en la industria hacia compras más nicho.

La diseñadora Rejina Pyo y la modelo Laura Bailey en Londres, el pasado mes de noviembre. David M. Benett Getty Images

Esta nueva tendencia se está haciendo notar también en el mundo de las prescriptoras de estilo, que con un escenario cada vez más saturado han encontrado en las nuevas firmas una forma de diferenciarse y de aportar valor añadido a sus seguidores. “Nunca ha sido tan cool vestir una firma desconocida o emergente”, afirmaba Lisa Aiken, responsable de ventas de The Net-a-Porter, a The Business of Fashion.Enseñas de nuevo lujo como Mansur Gavriel, Rejina Pyo o Johanna Ortiz, la firma emergente más rentable de Moda Operandi, han vivido en primera persona este fenómeno. “La visibilidad que me dan las influencers es muy valiosa, ya que ayuda a los clientes ajenos a la industria a familiarizarse con la marca, y es genial ver cómo diferentes mujeres interpretan la ropa para expresar su estilo personal”, explicaba Rejina Pyo a Smoda hace unos días.

Ante este nuevo panorama, el conglomerado francés de lujo LVMH ya tomó a principios de año cartas en el asunto con la creación de una sociedad de capital riesgo, LVMH Luxury Ventures, destinada a invertir en pequeñas y prometedoras empresas de moda, cosmética o accesorios. Con Julie Bercovy al frente, vicepresidenta de fusiones y adquisiciones del grupo, y con un fondo de 50 millones de euros, su objetivo es “acompañar financieramente el desarrollo de estas pequeñas firmas para crear valor”, explicó un portavoz de LVMH. La operación se podría relacionar con un cierto agotamiento del sector de las marcas de lujo tradicionales, que han visto cómo la masificación está diluyendo su exclusividad.

Para acabar de cerrar el círculo, la revista Granary, creada por exalumnos de la prestigiosa escuela de diseño de moda Central Saint Martins, anunciaba a finales de noviembre la creación de VOID, un espacio de intercambio y asesoría para diseñadores emergentes. “Nos dimos cuenta de que una cosa es trabajar con los diseñadores como prensa —destacando y promocionando su trabajo— y otra es ayudarlos cuando empiezan sus marcas o están buscando trabajo”, explicaba Olya Kuryshchuk, responsable del proyecto, a The Business of Fashion. La iniciativa, que se inauguró con una instalación artística y que planea también la creación de conferencias y workshops, cuenta con el apoyo de reputados profesionales de la industria, como la agencia de comunicación KCD o el editor Jefferson Hack.

Stephan Cooke, ganador del H&M Design Award 2018.
Stephan Cooke, ganador del H&M Design Award 2018. Montana Lowery

A diferencia de The Platform, VOID propone un enfoque mucho más crítico y espera crear nuevos espacios que desafíen el camino trillado de los diseñadores que empiezan sus carreras. “Nuestra nueva iniciativa quiere responder preguntas y empezamos por las más difíciles. Si la moda va sobre individualidad, ¿por qué todos pensamos que solo hay un camino hacia el éxito? ¿Por qué es tan complicado hoy hacer las cosas de forma diferente? ¿Cómo pueden desarrollarse los diseñadores como artistas cuando se les está ofreciendo un camino prediseñado de pasos hacia el éxito?”, reflexionaban desde su cuenta de Instagram.

La diseñadora Marine Serre con la cantante Rihanna con el premio otorgado por LVMH.
La diseñadora Marine Serre con la cantante Rihanna con el premio otorgado por LVMH. Marc Piasecki Getty Images

A finales de noviembre, H&M daba a conocer el ganador de sus premios H&M Awards. El inglés Stefan Cooke, alumno aventajado de la escuela inglesa Central Saint Martins, sedujo a un jurado de expertos con sus interesantes estampados trampantojo fruto de un largo proceso de investigación. “Por encima de todo, nos impresionó su actitud moderna, su invención e ingenio que proporcionan infinitas posibilidades para el futuro”, explicaba Ann-Sofie Johansson, consultora creativa de la marca. Cooke invertirá su premio para lanzar su propia firma el próximo enero. Lo mismo hizo Marine Serré, la ganadora de la última edición del LVMH Award, premio dotado con 500.000 euros y con un jurado de excepción en el que se encontraban Karl Lagerfeld y Phoebe Philo, directora creativa de Cèline. Para Serré, más allá de la compensación económica, la oportunidad de poder enseñar sus diseños a tales figuras de la moda fue algo impagable.

Pero las marcas no solo otorgan premios, también invierten dinero en becas. Versace se sumaba en septiembre a las firmas que aportan dinero para crear becas para el máster de moda de la Central Saint Martins: “No hay mejor forma de honrar la memoria de Gianni que apoyando a los jóvenes” declaró Donatella Versace, contenta de “nutrir a los que serán los diseñadores del mañana”.




Fuente: El país

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