En uno de los días más calientes del año, a 40 grados, cientos de personas vestidas con camisetas, calcetines y abanicos de arcoíris han ondeado sus banderas para mandar un mensaje: «El Orgullo no se vende».

Como cada año al comienzo del verano, el Orgullo llena de reivindicación y color las calles de Madrid. El pistoletazo de salida lo ha dado la protesta del Orgullo Crítico que ha arrancado en la plaza de Jacinto Benavente y ha concluido en la de Pedro Zerolo, en el corazón de Chueca. Y con parada en Sol para deleite de los turistas y paseantes. «Esta manifestación realmente sí reivindica nuestros derechos, no como la otra, que ha caído bajo las garras del capitalismo», dice Maria llau,de 26 años, que lleva cuatro años asistiendo al Orgullo crítico.

«50 años después de que trans, putas, bisexuales, migrantes y racializadas lanzaran el primer ladrillo un 28J, seguimos con la lucha», anunciaba al micrófono, uno de los organizadores de la manifestación. El portavoz explicaba que el Orgullo se trata de una lucha «que no pertenece a instituciones, empresas, ni partidos políticos»: «Vemos la necesidad de organizarnos al margen de aquellos que se apropian de nuestro discurso para obtener rédito económico, político y social». Alude al MADO (el Orgullo de Madrid) o Aegal, la asociación de empresarios del colectivo. «El Orgullo no se vende, se defiende, y eso estamos haciendo hoy aquí», repetía el mantra Charlie Gil, de 23 años.

Este año la cita tenía mayor relevancia por la llegada a las instituciones del partido de extrema derecha Vox. En la manifestación nadie es ajeno al hecho de que la formación, con postulados homófobos, está en el poder. Nadie olvida que Javier Ortega Smith, número uno de la candidatura de Vox a la capital, propuso en campaña electoral arrinconar la celebración del Orgullo y moverla desde el centro de la ciudad, donde se celebra ahora, a la Casa de Campo. «El fascismo ha pasado a las instituciones de manos de aquellos que se proclaman nuestros aliados y no lo son», explicaba la voz del megáfono. El público aplaudía.

«Vivimos en una sociedad en la que los roles de género y sexo no permiten salirse de lo establecido», dijo Silvia que ha tomado la palabra. «Luchamos por visibilizar que no se nace mujer u hombre, sino que la sociedad patriarcal moldea nuestras vivencias, gustos y corporalidades para que nos ajustemos a su binarismo», continuaba.

Desde Orgullo crítico han pedido que la celebración del Orgullo de este año sea inclusiva, antirracista y anticlasista. «Necesitamos unir fuerzas con personas que son nuestras hermanas, africanas, moras musulmanas, latinoamericanas y del caribe, gitanas, asiáticas, todes en contra de un sistema opresor, capitalista, cisheteronormativo, diversofóbico que nos oprime, divide e invisibiliza», concluye el manifiesto. «Voy a las dos manifestaciones siempre que estoy en Madrid, pero esta es más especial», concluye Muriel Andreu, de 23 años.

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Fuente: El Pais

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