El debate abierto por Vox sobre la instauración del pin parental para asistir a actividades de educación afectivo-sexual y el intento de elaborar leyes Lgtbi que «suponen un recorte de derechos» han reactivado las protestas del colectivo, que advierte de que no dará «ni un paso atrás».

«Imposición de moral» o «corrupción de menores» son algunos de los términos que ha usado Vox para criticar la educación en diversidad afectivo-sexual impartida en centros educativos por asociaciones Lgtbi, por lo que han demandado que se establezca una «autorización expresa de las familias para que sus hijos participen en ellas».




Fuente: Agencia Efe

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