Desde hace muchos días, los equipos de campaña de BComú y de ERC venden el mismo producto: las elecciones de este domingo sólo admiten dos posibles vencedores, o gana Ada Colau o lo hace Ernest Maragall, no hay más. Las encuestas publicadas les han servido para promocionar sus respectivas ofertas. La mínima diferencia entre los dos candidatos que indican los sondeos ha amplificado el resobado llamamiento de comunes y republicanos al voto útil. Pero, como se puso de manifiesto anoche en TV3, en el último debate televisado de esta campaña, el resto de alcaldables no están dispuestos a resignarse y a permitir que estos comicios parezcan –que no lo son en absoluto– cosa de dos.





Los rivales de Maragall y Colau disponen de argumentos para evitar que la idea de un duelo exclusivo cuaje entre los barceloneses. Uno: casi todo el mundo da por hecho que los dos favoritos acabarán pactando tarde o temprano (difícilmente antes de la constitución de los ayuntamientos el 15 de junio) el gobierno de la ciudad, que Maragall y Colau compiten para llegar el primero pero que, una vez traspasada la línea de meta, irán del bracito. De poco sirve que el candidato de ERC niegue la infalibilidad de ese pacto y que en los últimos días se haya abonado a la tesis de que está dispuesto a gobernar en solitario. Dos: esas mismas encuestas que ERC y BComú interpretan a su favor apuntan que los demás, especialmente los socialistas y, en un segundo grupo perseguidor, la candidatura de Manuel Valls y la de Junts per Catalunya, no están tan lejos de la cabeza.


Los dos favoritos se defienden de los ataques masivos pero no rehúyen enfrentarse

El pacto no escrito entre Ernest Maragall y Ada Colau sobrevoló anoche los estudios de TV3 y se posó sobre el resto de candidatos. A la número dos de JxCat, Elsa Artadi, la inspiró para advertir al cabeza de lista de ERC de la peligrosidad de la relación con los comunes y para echarle en cara viejos tripartitos de izquierda y futuros pactos con los comunes.

El socialista Jaume Collboni, se presentó como el freno, desde el lado progresista, a un pacto (BComú-ERC) que entregaría Barcelona en manos del proceso independentista y relegaría a un segundo plano la solución de los problemas de los ciudadanos. En este sentido, la del candidato del PSC es una posición muy parecida a la que adoptó Manuel Valls, que se postula como dique de contención de una alianza entre populistas y soberanistas que, a su juicio, tendría unos efectos nefastos en la ciudad. Y Josep Bou, protagonista del reto de salvar al PP de la desaparición del consistorio barcelonés, como no pudiera ser de otra manera, enarbola también la bandera de combate contra esa coalición nociva que, según su parecer, representan Colau y Maragall. Al margen quedó la candidata de la CUP, Anna Saliente. Su misión, si la formación anticapitalista supera el 5% de los votos y mantiene su presencia en el Ayuntamiento, será bien distinta: “empujar” al gobierno municipal hacia la “desobediencia” nacional y frente a los poderosos.






Collboni y Valls entran en disputa por el electorado socialista de casi toda la vida

En el debate no faltó la lógica y creciente refriega entre Colau y Maragall. La alcaldesa acusó a su competidor de no haber plantado cara a los oligopolios y el cabeza de lista de ERC le replicó incidiendo una y otra vez en su “mala gestión”. Pero también hubo espacio para una pelea menos frecuente hasta la fecha. Manuel Valls –cómo no con los pactos postelectorales como arma arrojadiza– buscó el cuerpo a cuerpo con Jaume Collboni convencido de que su éxito dependerá en gran parte de lo que pueda pescar en la bolsa de los votantes socialistas de casi toda la vida que el candidato del PSC aspira ahora a rehinchar. A estas alturas , y con tanto en juego ya no hay tregua que valga.


¿Quién ha ganado el debate de TV3 de los alcaldables de Barcelona?




Total votos: 0



El cara a cara, sin fecha ni lugar

Los dos han asegurado que quieren batirse en un cara a cara, pero el tiempo se echa encima. Ayer, los equipos de campaña de Ernest Maragall y Ada Colau no avanzaron significativamente en la preparación del debate a dos que ambos candidatos han aceptado. La celebración del debate en TV3, que ayer por la tarde eliminaron todos los actos de sus agendas, fue el pretexto para posponer la decisión hasta hoy sobre un enfrentamiento que, en este momento, parece desear más la actual alcaldesa que su rival, quizás por el hecho de que el candidato que ve por delante tiene más que perder en este tipo de envites. Además, el intervencionismo de la Junta Electoral en los últimos tiempos obliga a buscar una fórmula que no pueda ser rechazada. La convocatoria de un acto conjunto de ERC y BComú era una de las vías que ayer se exploraban para sortear prohibiciones.








Fuente: LA Vanguardia

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