Una mujer pasea protegida por un paraguas en Lleida. En vídeo, la ola de calor se disipa pero Zaragoza continuará registrando altas temperaturas. Mario Gascon (efe) | atlas

La intensa ola de calor de finales de junio, cuyos últimos coletazos se viven todavía este lunes con avisos en 12 provincias, ha sido histórica, tal y como temían los expertos. Aunque la ola no ha batido la temperatura máxima jamás registrada en España ni tampoco la más alta de junio, ambas muy elevadas al ser este un país muy caluroso, sí que ha pulverizado los récords de máximas mensuales en 33 observatorios de la red principal, en siete de ellos también los récords absolutos, informa Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). En otras 13 estaciones también se ha alcanzado la mínima más alta de este mes, es decir, han pasado la noche más cálida de junio de su historia.

Entre los 33 observatorios en los que se han pulverizado récords mensuales hay algunos que se han batido a sí mismos varias veces a lo largo del episodio. Es el caso de Lleida, detalla el experto, que precisa que hasta donde llegan los registros en la ciudad catalana no se había pasado jamás de 40,6 grados centígrados en un mes de junio y de 43,1ºC en general, una máxima que se alcanzó en julio de 2015. Sin embargo, en esta ola de calor los termómetros escalaron a 41,9 grados el día 27, a 43,1ºC el 28, a 43,4ºC el 29 y a 41,2ºC el 30. «Lleida ha batido su récord mensual dos veces y el anual otras dos», resume Del Campo.

El portavoz destaca otro caso de récord absoluto por su simbolismo, «al ser en una ciudad en la que viven más de tres millones y medio de personas y al haberse producido en un observatorio centenario». Se trata de la estación de Retiro de Madrid, cuya serie histórica arranca en 1920. Hasta ahora su máxima estaba en 40,6ºC en agosto de 2012, un registro que se superó el pasado 28 de junio por una décima. «Al ser valores muy extremos, los récords se suelen batir por unas pocas décimas», recuerda Del Campo, que considera «extraordinario» que en este episodio se hayan superado efemérides por casi tres grados más, lo que da una idea de la potencia de la ola.

Además de Lleida y Madrid Retiro, nunca desde que hay registros había hecho tanto calor como ahora, ni siquiera en julio ni en agosto, en Burgos, Girona, Torrejón (Madrid), el puerto de Navacerrada (Madrid) y Calamocha (Teruel). En ciudades como Teruel, Castellón, Cuenca, Ávila, Bilbao, Valladolid, Reus, Salamanca, Barcelona, Ciudad Real, Granada, Zaragoza, Pamplona, Logroño, Toledo, Jaén y Huesca nunca había hecho tanto calor nada más estrenarse el verano en junio.

Además, en otras 13 estaciones se midió la mínima más alta del mes de junio, dos de ellas récord absoluto. «El caso más llamativo es el de Segovia, que el 29 de junio hizo una mínima de 25,9ºC, casi un grado más que su récord anterior», subraya Del Campo, que también cita el de Ávila, donde se llegó a 22,4ºC de mínima en 1996 y durante este episodio, a 23,1ºC. El portavoz explica que los datos que aporta la Aemet se refieren solo a la red principal, la de referencia y más fiable y que cuenta con observatorios situados en ciudades, aeropuertos y estaciones de alta montaña y con series de más de 30 años.

La máxima temperatura medida en junio en España se produjo en 1965 en la estación de Sevilla aeropuerto y fue de 45,2ºC, mientras que el valor más alto jamás registrado es de 46,9ºC, el 13 de julio de 2017 en Córdoba. Ambos valores, anota Del Campo, se produjeron en el seno de sendas olas de calor. «El estudio de las olas de calor de España se remonta a 1975, pero observando la configuración atmosférica se ve una lengua de aire cálido procedente del norte de África que en aquella ocasión sí afectaba al suroeste de España», explica. En esta ola de calor, las temperaturas en Sevilla y Huelva y en general el oeste de Andalucía «no han sido tan calurosas porque les llegaban vientos del Atlántico» que refrescaban el ambiente.

Frente a la máxima histórica de junio de 45,2ºC, el pico de ests ola fue de 43,4ºC el 29 de junio en Lleida, por lo que se ha quedado a 1,8 grados. Sin embargo, en Francia la misma ola ha tumbado el récord absoluto de temperaturas al subir los termómetros a 45,9 ℃ en el municipio de Gallargues-le-Montueux (situado en la región de Languedoc-Rosellón) el pasado día 28 y en Alemania, el del mes de junio, con 38,9ºC en Bad Kreuznach (del Land Renania-Palatinado) este domingo. «Estos récords de Francia y de Alemania dan la verdadera medida de la intensidad de la ola», afirma el portavoz, que considera que los escalofriantes 45,9 se explican en parte debido a «fenómenos locales».

A su juicio, «se dieron tres factores que contribuyeron al récord absoluto de las temperaturas». Por un lado, la masa de aire muy caliente causante de la ola, que provenía del norte de África, se recalentó mucho más por compresión al descender los Pirineos. Por otro, el país vecino estaba en el frente principal de la masa de aire, por lo que recibió su impacto de lleno, mientras que a España llegó de refilón, al pasar uno de sus bordes por el este peninsular, detalla el experto, que puntualiza que la diferencia puede ser de entre dos y tres grados entre el centro de la masa y la vertical de Zaragoza y Madrid. Por último, en Francia se vivieron largas jornadas de sol y de cielos despejados, a diferencia de España, donde los cielos estuvieron enmarañados de nubes y el ambiente, cargado de calima o polvo en suspensión.

«Batir un récord de calor en España está más caro que en Francia o en Alemania porque aquí la barrera está mucho más altas», añade el experto, que también recuerda que las latitudes de España propician que le afecten más las masas de aire africano y que el sol caliente más. «España en verano es una sucursal del continente africano, como decía un histórico meteorólogo, porque sus condiciones anticiclónicas de verano hacen que se puedan alcanzar temperaturas similares a las del norte de África».

¿Ha sido la peor ola de calor sufrida en España en junio? De momento se desconoce la respuesta, ya que hay que esperar a que acabe julio y se analicen todos los datos. Sin embargo, hay apuntes que dan cuenta de su intensidad en el este, centro y sur del país. «En siete observatorios de la red principal la máxima absoluta se había alcanzado en junio. En esta ola se han añadido otros siete más de golpe», revela Del Campo.

¿Cuál ha sido la peor ola de calor en España?

La respuesta «depende de si hablamos de duración, extensión o intensidad», contesta el portavoz . «La más larga fue en una de las dos que hubo en julio de 2015, que duró 26 días; la más extensa, una de las dos de agosto de 2012, que afectó a 40 provincias; mientras que las más intensa fueron dos: la de agosto de 1987, con una anomalía de 4 grados por encima de lo habitual, y la de julio de 2017, cuando se registró la temperatura más alta de la historia en España: 46,9 grados en Córdoba. La anomalía fue de 3,9 grados», informa el portavoz de la Aemet.

«Hay otro parámetro que sirve para calibrar la intensidad de estos fenómenos que es la temperatura máxima de la ola, que es la temperatura media de las estaciones que están en ola de calor durante el día más cálido del episodio», precisa el experto. Según este dato, la peor ola fue la de julio de 2017, cuando la máxima fueron 41.1 grados. La del 87 se quedó en 37.5 grados. En resumen, para Del Campo la ola más intensa fue la de 2017 «porque suma la mayor anomía con el día más cálido».




Fuente: El Pais

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