La historia de los amantes de Módena nació cuando unos obreros intentaban construir un nuevo edificio en la ciudad y descubrieron, cavando, once tumbas de un cementerio del siglo IV. Entre ellas, había una doble, la de los supuestos amantes de Módena. Dos esqueletos, uno más pequeño que otro, yacían de la mano. El pequeño tenía la cabeza girada hacia el otro. El rumor se extendió, por lo tanto, de que era una mujer, por ser más pequeña, mirando a un hombre.

Giulia Di Rocco, química de la Universidad de Módena y co-autora del estudio, asegura que nunca se confirmó el sexo de cada uno y que la supuesta mujer tampoco llevaba un anillo de bronce, como se dijo en algunos medios en su momento. “Lo único que podemos decir es que los cuerpos fueron enterrados así con una clara intención. Es una manifestación de algo, está claro, pero no sabemos todavía de qué”, explica. “Pueden ser hermanos, amigos, primos e incluso amantes. Es la hipótesis más lejana, pero no la refutamos”, continúa.

El estudio informa de otros cinco casos de tumbas dobles en la historia. “En estos casos sí se pudieron utilizar los métodos habituales de identificación, y son hombre y mujer», cuenta. Fue seguramente por ello por lo que se dio por hecho que los de Módena también eran amantes de sexo opuesto. Es probable que haya más casos de amantes enterrados de la mano, como detalla Di Rocco. «Hasta lo que yo sé, la única pareja de hombres encontrada hasta ahora es esta. Hallar más hombres de la mano cambiaría muchos conocimientos que tenemos de la Antigüedad”, comenta.  “En este caso sí que podríamos cuestionar y asumir que son amantes», concluye.

Desde 2014, los amantes de Módena descansan en el Museo Arqueológico de la ciudad donde fueron descubiertos.




Fuente: El Pais

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