Sociedad

Logran revertir la diabetes en ratones con sus propias células


Cada año 1.000 niños españoles son diagnosticados de diabetes tipo 1, una condición autoinmune que impide a su cuerpo metabolizar correctamente la glucosa y que les obliga a vivir permanentemente tratados con dosis controladas de insulina. De momento no tiene cura y la vida de los pacientes depende de la correcta autogestión de su tratamiento.

La diabetes es una enfermedad autoinmune, es decir, está provocada por el mismo sistema inmunitario del paciente que ataca a algunas células de su propio cuerpo como si fueran agentes extraños. En este caso, mata a las células del páncreas que generan insulina. Sin ella no se puede metabolizar la glucosa que se adquiere con los alimentos y ésta se acumula en la sangre produciendo graves trastornos.

Ahora, una investigación presentada por el Boston Children´s Hospital ha aprovechado precisamente esa condición de autoinmune para ofrecer una futura esperanza de curación.

Los investigadores han logrado revertir la diabetes tipo 1 en ratones de laboratorio inyectando células madre de la sangre del propio ratón. Las células en cuestión habían sido tratadas para producir grandes cantidades de proteína PD-L1 que es muy escasa en los ratones y en los humanos diabéticos.

El aporte extra de esta proteína ha logrado que los ratones revirtieran su respuesta autoinmune contra las células pancreáticas y controlaran de manera espontánea el exceso de azúcar en sangre.

Estudios previos habían sugerido que sería posible tratar de utilizar inmunoterapias para detener la respuesta autoinmune de los diabéticos. Pero todos los intentos de poner en práctica esta estrategia habían fallado. El problema era que no existía una forma eficaz de dirigir el tratamiento a las células que lo requieren: las productoras de insulina. Se ha intentado, por ejemplo, autotrasplantar médula del propio enfermo. Pero los resultados no han sido muy satisfactorios.

Una estrategia alternativa consiste en utilizar células madre de la sangre que se sabe que tienen una función regulatoria del sistema inmune. Estas células parece que no funcionan correctamente en personas y en ratones con diabetes. La sangre de los diabéticos es deficitaria en este tipo de células, lo que promueve eventos inflamatorios y otros fenómenos que desencadenan en la enfermedad.

Los investigadores empezaron por detectar los transcriptomas de las células de la sangre. El transcriptoma es el modelo de lectura de los genes, como las instrucciones que tienen que seguir las células para leer la información genética. De él se deriva qué proteínas produce cada célula: sería como saber qué notas va a tocar cada instrumento de la orquesta mirando la partitura.

Después, los investigadores detectaron que en los ratones y en los seres humanos las células encargadas de producir proteína PD-L1 están alteradas: uno de los músicos de la orquesta desafina. Esto produce déficits en la producción de esa proteína. Se da la circunstancia de que esa proteína es una especie de policía que controla el sistema inmune, su presencia sirve para activar o desactivar las células T, que son encargadas de atacar a los agentes externos que entran en el organismo.

Si se alteran los genes que regulan el comportamiento de esas células, su actividad puede volver a la normalidad: el músico deja de desafinar.

La investigación ha logrado realizar esa modificación y volver a introducir en el cuerpo de los ratones células reparadas. Para ello han utilizado un cóctel químico formado por interferón beta, interferón gamma y ácido.

Casi todos los ratones a los que se les reinyectaron esas células fueron curados de su diabetes y un tercio de ellos mantuvo correctos niveles de glucosa de por vida. Además, la técnica careció de efectos secundarios.




Fuente:La razón

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