Hay películas que llevan impresas en sus imágenes y en su letra sus ambiciones y su corto alcance, el ADN de lo que lo que pudieron ser y de lo que han acabado siendo. Películas que, incluso mientras se ven, no paran de provocar pensamientos acerca de su intrahistoria, elucubraciones más o menos disparatadas sobre su proceso de producción. Una de esas obras es Asher, con guion del novel Jay Zaretsky, que bien podría haberse convertido en un oscuro thriller de Doug Liman protagonizado por Liam Neeson y Robin Wright, y se ha quedado en plomiza serie B dirigida por Michael Caton-Jones y protagonizada por Ron Perlman y Famke Janssen.

Seguir leyendo.




Fuente: El país

A %d blogueros les gusta esto: