La reducida nómina de científicos españoles que han logrado el Premio Nobel, Santiago Ramón y Cajal (1906) y Severo Ochoa (1959), ambos en Medicina, supone que la sola consideración de otro para el galardón sea en sí un impacto y, de ganarse, un «espaldarazo» para la investigación en España.

Eso es lo que opina el investigador español Lluis Montoliu (Barcelona, 1963), quien explica, en una entrevista con Efe en Montevideo, con motivo de su visita como docente al Instituto Pasteur, que el trabajo de Francis Mojica «merecería por sí ser destacado con un Premio Nobel».

Sistema de defensa de las bacterias

El científico de Elche (Alicante) está en las quinielas del Nobel desde 2015 por el descubrimiento de las herramientas CRISPR, porque, como comenta Montoliu, defensor de su candidatura, él «descubrió de la nada un sistema de defensa, un sistema inmune que tienen las bacterias».

Dichas herramientas permiten, explica Montoliu, «editar cualquier gen de cualquier organismo», las mismas herramientas que tienen las bacterias para defenderse de los virus que las atacan.

Según el catalán, sería un «espaldarazo» a la investigación en España un galardón así, ya que no «sobran» los nobel de esta nacionalidad.

«No podemos saber las nominaciones porque son privadas y confidenciales, y hasta dentro de 50 años no se revelan por el Instituto Karolinska en Suecia, pero sí por los rumores y por lo que se comenta, sabemos que la candidatura de Francis ha tenido buenos apoyos desde todo el mundo», concluye al respecto.

Montoliu admite que lo que es una «revolución» en el laboratorio «no es una realidad en la clínica».

«¿Quién se mete en una operación quirúrgica con un 5 %?». Esta es la pregunta que se hace para dar respuesta a la «baja» eficacia del proceso que, de momento, se aplica a plantas y a animales.

Experimentación con animales

«Estas herramientas son capaces de cortar cerca de donde tenemos que realizar una modificación y, con la ayuda de una serie de proteínas que tenemos en todas nuestras células (…) al reparar estos cortes, aparecerá la secuencia correcta», matiza.

El investigador defiende que, gracias a las CRISPR, pueden corregirse esas secuencias y poner las correctas, pero el salto a la clínica llegará cuando sean capaces de controlar lo que ocurre después del corte.

«Hasta ahora, lo que somos capaces de poder precisar es dónde van a cortar estas herramientas, dónde queremos empezar a modificar, pero cómo se modifica y cómo de eficaz es esta corrección, es lo que todavía no somos capaces de controlar», especifica Montoliu.

Su trabajo con las herramientas CRISPR está enfocado a investigar las enfermedades raras, que son aquellas que afectan a menos de una de cada 2.000 personas nacidas; en particular, se centra en el albinismo.

Las personas con albinismo, más allá de la aparente falta de pigmentación, tienen un déficit visual importante: no pueden ver tres dimensiones, profundidad de campo, condiciones de claroscuro, en condiciones de baja iluminación, tienen muy poca resolución y visión central y fotofobia.

Todos estos factores hacen necesario su estudio, ya que la visión es un problema cuya corrección aún se desconoce.

Investigación en albinismo

«Sabemos que es muy difícil recuperar la visión, pero nos contentaríamos si fuéramos capaces de incrementar este 10 % a quizá un 20 %. Pasar de un 10 a un 20 % puede parecer poco significativo, pero resulta que es un 100 % de aumento, estamos doblando la visión y puede ser la diferencia de la noche al día», espeta.

Una de las maneras de conseguirlo, según el investigador, es probándolo con ratones, puesto que son «un sujeto de experimentación que permite hacer estas preguntas en cuanto a visión».

«Una vez detectada la mutación en el gen humano, me voy al mismo gen del ratón, incorporo gracias a las herramientas CRISPR las mismas mutaciones que acabo de descubrir en el paciente y a ese ratón, que es portador de la misma mutación, le llamo el ratón avatar de esa persona», comenta.

Sobre el uso de los animales para la investigación, Montoliu aclara que solo se emplean cuando no puede hacerse el experimento si no es con ellos.

«No puedo investigar en personas, no es éticamente aceptable, pero puedo utilizar ratones, que tienen casi los mismos genes que nosotros o nosotros los mismos que ellos. Con lo cual, para cada gen humano existe una copia también en el genoma de ratón», concluye.

Estas y otras cuestiones fueron tratadas en el curso de edición genética dictado en Montevideo, al que asistieron estudiantes de diferentes países y contó con la participación de los investigadores ingleses Lydia Teboul y Chris Proudfoot, del Instituto Roslin (Escocia), donde nació la oveja Dolly. EFEfuturo




Fuente: Agencia Efe

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