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Les Glòries se tiñe de verde

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El pasado febrero se cumplieron cinco años del derribo del anillo viario de la plaza de las Glòries. Una de las actuaciones más ambiciosas, no exenta de problemas, de la historia reciente de la ciudad. Acabar con el scalextric, que estuvo en pie poco más de 20 años, y transformar este cuarto trastero de Barcelona en un espacio público de calidad es un plan que se está fraguando desde el 2003.

Un proyecto que ha llevado de cabeza a cuatro alcaldes (Joan Clos, Jordi Hereu, Xavier Trias y Ada Colau), que ha sufrido cambios significativos en su diseño y que, por primera vez en Barcelona, comportó la rescisión de un contrato a las anteriores empresas constructoras. Después de superar todas estas desventuras, llegan los primeros frutos.





El desarrollo de las obras en Les Glòries en marzo de 2019
(Xavier Cervera)

A principios de abril, una fiesta vecinal –no habrá inauguración oficial por la convocatoria de elecciones generales– abrirá al público la primera fase del parque Canòpia Urbana, que supone un radical giro estético para esta desangelada zona de la ciudad, a la que Ildefons Cerdà quiso otorgar una centralidad que le está costando encontrar. Una semana después, entrará en funcionamiento el primer tramo reformado de la avenida ­Meridiana.

Estos días el trajín de trabajadores es continuo para acabar las obras de la Gran Clariana, la zona norte de una de las áreas verdes más grandes de la ciudad. Casi 400 operarios trabajan tanto en la superficie como en el subsuelo de la plaza con el objetivo puesto en el 2021, cuando se espera –si no hay más imprevistos– concluir las obras de los dos túneles viarios de casi un kilómetro de longitud que discurren entre la calle Castillejos y la rambla del Poblenou. A lo largo del mandato se han ejecutado obras por un valor de 180 millones de euros para dar cumplimiento al Compromís de Glòries, documento firmado en el 2007 con vecinos y partidos polí­ticos.






A principios de abril se estrenará la primera parte de la instalación pública: el parque Canòpia Urbana

La futura zona verde, que está por encima de la Gran Via, es una gran superficie abierta y cubierta de césped, rodeada de recorridos arbolados, que debe servir de espacio polivalente y de descanso. En total se ha actuado sobre una superficie de 45.860 metros cuadrados, de los que 20.410 corresponden a zona verde.

Este nuevo espacio estará formado por la rambla de los Encants –un paseo para peatones y bicis– y el eje lúdico para los juegos de los más pequeños; la Gran Clariana y el acceso desde la calle Dos de Maig; los depósitos de agua freática y la casa de los jardineros; el espacio de juventud y el jardín que lo rodea.

Dos operarios limpian el paseo después de colocar los adoquines, en Les Glòries
Dos operarios limpian el paseo después de colocar los adoquines, en Les Glòries
(Xavier Cervera)

Mientras se ultiman las obras en la superficie de la plaza, en la zona en la que se puede actuar y no está afectada por la construcción de los túneles; en el subsuelo la futura infraestructura ya tiene más del 45% de los trabajos ejecutados.





Los problemas detectados a lo largo de la obra, que llevaron al Ayuntamiento a rescindir el contrato con las anteriores empresas por retrasos y sobrecoste, parecen ya superados. ­Esta decisión municipal, que mantuvo las obras en suspenso durante nueve meses, llevó al ejecutivo de Ada Colau a prolongar el soterramiento de la Gran Via y hacerlo llegar hasta la rambla del Poblenou para dar satisfacción a una reclamación vecinal.


A lo largo del mandato se han ejecutado obras por un valor de 180 millones de euros para dar cumplimiento al Compromís de Glòries

La teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, explica que desde hace meses se trabaja con las entidades del entorno y equipamientos cercanos como la Farinera en una mesa para organizar actividades. “La intención es que los ciudadanos conquisten este nuevo espacio que ha funcionado de frontera entre los barrios desde el minuto uno”, dice Sanz.

En este sentido, apunta que sería una manera de evitar que el denominado mercadillo de la miseria se acabe desplazando a esta zona nueva. “Existe un diálogo y una mediación con los vendedores para que puedan estar en otros espacios de la ciudad”, señala Sanz.

A principios de abril, una fiesta vecinal  abrirá al público la primera fase del parque Canòpia Urbana
A principios de abril, una fiesta vecinal abrirá al público la primera fase del parque Canòpia Urbana
(Xavier Cervera)






Otra cuestión que preocupa a los responsables municipales es la seguridad de un espacio tan amplio durante la noche. Sanz explica que se está incorporando una potente iluminación y durante los primeros meses se incrementarán los servicios de vigilancia. En este sentido, señala que una vez se retiren las vayas de las obras, al tratarse de un lugar diáfano bien iluminado, la sensación de inseguridad desaparecerá. Además, en su opinión, la finalización de los trabajos del tramo reformado de la Meridiana, entre Glòries y Mallorca, pondrá fin a la provisionalidad de la zona norte.

En paralelo, se continúa trabajando en las expropiaciones de los edificios cercanos a la Gran Clariana, la fábrica de Paraigües y otra vieja nave industrial, para convertirlos en equipamientos. La teniente de alcalde defiende que la plaza será ahora punto neurálgico del área metropolitana y que Barcelona mira al Besòs con este nuevo parque.

Desde hace meses se trabaja con las entidades del entorno y equipamientos cercanos como la Farinera en una mesa para organizar actividades
Desde hace meses se trabaja con las entidades del entorno y equipamientos cercanos como la Farinera en una mesa para organizar actividades
(Xavier Cervera)









Fuente: LA Vanguardia

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