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Las víctimas de abusos sexuales se manifiestan en Roma para clamar justicia

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Todos los ojos del mundo siguen estos días la histórica cumbre que se celebra en el Vaticano contra los abusos sexuales. Pero al mismo tiempo, hay otra reunión insólita en Roma. Unas cincuenta víctimas, italianas pero también representantes del resto del mundo, se han encontrado en la ciudad eterna para clamar justicia. Su agenda está siendo muy activa, y esta mañana han realizado el principal acto de protesta: una marcha desde la Piazza del Popolo de la capital italiana hasta el Castel Sant’Angelo.

“Nosotros nos estamos aproximando hacia el Vaticano, que ellos también se acerquen a nosotros”, reclama el ecuatoriano Juan Bayas. Él tiene ahora 28 años, pero cuando era un adolescente fue agredido sexualmente por parte de un sacerdote en Guayaquil. El cura seleccionaba víctimas con familias desestructuradas, se ganaba su confianza, y les terminaba sometiendo a abusos sexuales terribles. “Me ataba desnudo de pies y manos. Él lo llamaba la dinámica de pecado”, cuenta este joven, que ha encontrado consuelo en asociaciones de víctimas que han pasado por el mismo horror.





Entre carteles de “Demasiados curas pedófilos” o “El milagro: creer al Vaticano”, las decenas de víctimas de las diferentes asociaciones se han ido reuniendo desde las once de la mañana para leer algunos manifiestos y atender a la prensa internacional, en la que ven una herramienta fundamental para conseguir lo que buscan.

El estadounidense Peter Isely, que fue violado durante su infancia por un sacerdote de Wisconsin y es uno de los fundadores de End Clergy Abuse, la asociación de víctimas más activa, promete que seguirán haciendo ruido hasta que haya tolerancia cero. “Se tiene que escribir en la ley de la Iglesia, porque si no, no significa nada para esta gente”, asegura. “Pedimos tolerancia cero para los sacerdotes que han abusado de menores y para los obispos que lo han encubierto: que sean expulsados del sacerdocio inmediatamente”.

Los manifestantes marchaban mientras en el Aula Nueva del Sínodo, la monja africana Veronica Openibo leía la cartilla a los obispos católicos. Con voz suave, pero con dureza, Openibo les llamó a reconocer la “mediocridad, hipocresía y complacencia” que les ha llevado “a este lugar vergonzoso y escandaloso en el que nos encontramos como Iglesia”. La monja, una nigeriana que ha trabajado en África, Europa y los Estados Unidos, les preguntó por qué habían permanecido tanto tiempo en silencio. “Proclamamos los Diez Mandamientos y desfilamos como custodios de normas y valores morales y buen comportamiento en la sociedad –aseveró-. ¿Hipócritas a veces? ¡Sí!”.





Hoy es el penúltimo día que los 114 presidentes de las conferencias episcopales, además de otros jerarcas en el Vaticano, se reúnen en la primera cumbre de este tipo jamás convocada por un pontífice. Mañana el papa Francisco leerá sus conclusiones al final de la misa, un discurso muy esperado por si propone medidas concretas con las que la Iglesia actuará a partir de ahora para prevenir que se repitan estos crímenes.








Fuente: LA Vanguardia

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