Cristina Pedroche, con los vestidos que ha lucido en las Campanadas de 2015, 2016, 2017 y 2018. En vídeo, lo que se sabe del vestido que llevará Cristina Pedroche en Nochevieja. VÍDEO: EPV

Asegura el estilista, periodista y colaborador televisivo José Fernández–Pacheco, Josie, que el vestido que Cristina Pedroche mostrará en Antena 3 a las 12 de la noche del 31 de diciembre empezó a forjarse exactamente 364 días antes, a raíz de los comentarios “ofensivos y sin fundamento” que recibió en las redes sociales el vestido floral, un homenaje al bucolismo de los años sesenta, firmado por la casa barcelonesa Tot-Hom para dar la bienvenida a 2019: “El 2 de enero me puse a chatear con Cristina y empecé a explicarle mi idea para el próximo año, que le alucinó tanto como a mí. Abrí mi agenda, porque 15 años en la moda dan para mucho, y empecé a trazar un plan de acción y colaboración que desde junio no ha parado de dar buenos frutos”. Fernández-Pacheco no desvela más. Es lógico. En una época en que la relevancia social de la televisión parece haber menguado en favor del consumo bajo demanda y en diferido, la revelación del vestido de la presentadora es uno de los pocos acontecimientos capaces de congregar a millones de personas en torno a la televisión en directo.

“La última noche del año siempre ha estado rodeada de expectación”, explica Natalia Quintas Froufe, profesora de Comunicación Audiovisual en la Universidade da Coruña. “En el pasado, la expectación comenzaba meses antes al desvelar cuáles eran los rostros televisivos con los que despediríamos y recibiríamos el año. Después el misterio continuaba al intentar adivinar cuál sería el primer anuncio del año, una posición privilegiada por la que muchos anunciantes peleaban, dado que era un excelente escaparate publicitario que les garantizaba un alto grado de recuerdo por parte del espectador”. Ese puesto privilegiado estuvo acaparado durante años por la cadena pública, que el año pasado obtuvo el 40,8 de cuota de pantalla. “Tras la eliminación de la publicidad en la cadena pública en 2010 las marcas han tenido que trasladarse a los canales privados”, apunta Quintas Froufe.

El vestido de Cristina Pedroche se ha convertido, desde su primera aparición en 2014, en la palabra clave para entender por qué Antena 3 se ha posicionado como segunda opción de la noche. “El año pasado logró aglutinar a más de cuatro millones de espectadores, el 23,7 de cuota de pantalla. Son los mejores datos de la historia del canal y también de cualquier otra cadena privada”, afirma la profesora. Apunta Fernández-Pacheco que, aunque sí contaba con cierta polémica en 2014, vivió el fenómeno social con sorpresa. “No entendía nada de aquel revuelo”, relata, “y nunca entenderé por qué tanta gente no soportó ver a Cristina Pedroche con un nivel de producción tan alto como el que caracteriza a una diva de primer nivel global”.

Cristina Pedroche, en la Nochevieja de 2014.

Desde aquel primer vestido de transparencias en negro firmado por Charo Ruiz en 2014 hasta los vestidos y monos con transparencias ejecutados por Pronovias y Tot-Hom en años sucesivos, el ritual se ha ido sofisticando hasta conformar una suerte de vestido-acontecimiento por derecho propio, algo antaño reservado a los vestidos nupciales de las celebridades o a algunas alfombras rojas. “La cadena ha sabido construir un relato basado en la narrativa de la expectación sobre un misterio, el vestido, que será desvelado un día determinado y a una hora concreta”, explica la profesora de la Universidade da Coruña. “El relato se alimenta gracias a la propia protagonista en sus redes sociales o en programas a los que acude”.

Para José Luis Díez-Garde, comisario junto a Marta Blanco de la exposición El cuerpo inventado, que concluyó el pasado 15 de diciembre en Madrid e incluía los vestidos de Cristina Pedroche junto a los de renombrados diseñadores del siglo XX y XXI, la relevancia de estos diseños excede los límites naturales de la moda. “Los vestidos de Pedroche corresponden a un personaje popular y, además, resultan interesantes en cuanto a su planteamiento de conquista del cuerpo”, explica. Díez-Garde menciona los diseños de Bob Mackie para Cher en los ochenta o el concepto del cuerpo que exhiben las Kardashian. “Cristina se englobaría dentro de este apartado: mujeres que muestran su cuerpo de manera orgullosa dentro de un planteamiento de empoderamiento femenino”, apunta. “De ahí que puedan tener interés museístico: han generado un debate en nuestra sociedad y, como sucede en muchas exposiciones, habrá gente que se quede con el mero hecho del desnudo y otros que vayan más allá y se planteen si es o no una conquista o si deberíamos replantearnos la concepción de desnudo que tenemos actualmente”.

Objeto de museo, de comentarios en redes sociales y de expectación en el sentido más amplio de la palabra, este fenómeno afronta este año su sexta edición con plena conciencia del revuelo que suscita y de su principal virtud, que es la de la moda como fenómeno cultural: intensificar la experiencia del presente en una lluvia de perseidas estilística que solo tiene gracia si se contempla en el momento adecuado. “El de este año es el ejercicio más libre de todos, sin los cortapisas creativos que son los pilares de las marcas”, adelanta Fernández-Pacheco. “El equipo que pronto desvelaremos ha conseguido crear con nosotros, jugar, experimentar, vivir al límite con muchos dramas por el camino y casi no lo conseguimos, pero el vestido está ya a punto”.




Fuente: El Pais

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