Son las reinas de la Semana Santa y aunque existen de muchos tipos -las torrijas castellanas, las torradas gallegas, las tostadas cántabras o las vascas son algunas de ellas- en esencia, todas vienen a ser lo mismo: un trozo de pan que ha sido puesto en remojo con leche, para luego ser rebozado y frito. Un básico en la carta de postres, que no se pierde ni pascua ni cuaresma.

Desde que el gastrónomo romano
Marcus Gavius Apiciu

s
hiciese alusión en sus recetas del siglo I d.C. a un dulce muy similar hasta hoy día existen muchas teorías que explican su origen, y se dice que el motivo de protagonizar tan señalada fecha es porque su calórico compensaba la falta de ayuno propio de ella. A pesar de ser un postre humilde donde los haya dada su naturaleza, se ha reinventado y versionado, pasando así a ocupar las mejores mesas. A continuación, un breve y gustoso recorrido por algunas de ellas, coge cuchillo y tenedor y acompáñanos.






Madrid…



Latasia

Paseo de la Castellana, 115

Esta selección se desmarca de los rankings, pues versiones y gustos por ellas hay más de las que se puedan abarcar. Pero no está de más conocer que a nivel nacional la mejor torrija se elegía el pasado 25 de marzo entre 150 participantes venidos de distintos puntos de España. Fueron cocineros de León, Ponferrada, Getxo (Vizcaya) y Madrid los que salieron victoriosos en las distintas categorías de este VII Concurso Nacional de Torrijas celebrado en Astorga (León).

Sin movernos de la capital, la que ha resultado ganadora y merece una mención especial es la de Latasia, el restaurante con la mejor torrija (tradicional) de Madrid. La elaboran los hermanos Sergio y Roberto Hernández en esta casa de comidas que homenajea la cocina de fusión asiática. ¿Su secreto? En lugar de freírse en aceite, se carameliza y se acompaña con un helado de caramelo con sal.


La Raquetista, Salino y Cachivache

Calle del Dr. Castelo, 19

Calle Menorca, 4

Calle Serrano, 221






Los hermanos Aparicio saben que si algo tiene éxito, deben apostar por ello. Lo han hecho con sus torreznos, que tanta fama les ha dado y que sirven en todas sus sucursales y no han dudado en hacerlo con sus torrijas. En la Raquetista y Cachivache las elaboran del mismo modo: la base en lugar de ser pan, se reemplaza por los míticos sobaos pasiegos El Macho, y se acompaña de leche merengada. Una combinación a la que cuesta decir no.

En Salino, en cambio le dan un buen giro de creatividad: preparan una torrija de berenjena, que además de diferente además es apta para celiacos y se sirve con helado de vainilla y parfait de avellana.


Bowl Bar

Calle Quintana, 28

Este divertido rincón cercano al Templo de Debod apuesta por una cocina creativa con influencias asiáticas en la que homenajea al bol en todas sus versiones. Luis, Mario y Gon, los tres chicos al frente de sus fogones, han creado su torrija particular a partir de la cocina de aprovechamiento.





Utilizan los cruasanes que sobran del desayuno para convertirlos en su Torrija Thai que bañan en una leche de coco infusionada con lima kaffir para luego dorarla en un caramelo elaborado con mantequilla y cítricos y rematarla con un helado de coco.


El 5 de Tirso

Plaza de Tirso de Molina, 5

Impacientes por tener a mano tal goloso bocado, este renovado local situado en la céntrica plaza de Tirso de Molina, se adelanta a la Pascua y ya lleva ofreciendo su torrija desde hace un par de semanas. En esta taberna que rinde homenaje al Madrid más castizo su chef Sergio Fernández mezcla tradición con modernidad y la prepara con pan brioche al que se suma el helado de leche merengada.

Otras elaboraciones que merecen la pena probar en la capital y que no debemos olvidar son la torrija al cream de La Malaje, la caramelizada con sopa de vainilla y lemon grass con helado de canela de Bacira, o la clásica torrija de leche con helado de turrón que sirven en los Galayos o las torrijas de Hielo y carbón, el restaurante del Hyatt Centric Gran Vía Madrid, donde las preparan con pan brioche.






Barcelona


Aunque en Cataluña lo que se lleva en Semana Santa es la mona y los buñuelos, las torrijas también tienen su lugar.


Hotel Neri A restaurant

Carrer de Sant Sever, 5

Escondido en una de las plazas más bonitas y emblemáticas de la ciudad, en pleno Barrio Gótico, se encuentra el Hotel Neri. A restaurant, pone la oferta gastronómica del lugar, cuyos fogones capitanea Alain Guiard. Allí prepara una delicada torrija que elabora a partir de una rebanada gruesa de brioche, caramelizada y horneada. Se sirve con un helado de leche ahumado y la completa con un crumble de galleta y frutos rojos.


Nairod

Carrer d’Aribau, 141






En el nuevo restaurante de David Ruistarazo, conocido como Rusti (ex Coure) también se han sumado a la fiebre de las torrijas. El pan que utilizan es de brioche, traído de la pastelería obrador Juanitas de San Acisclo de Vallalta en Arenys de Mar. “Recortamos solamente la costra de ambos lados por dos razones, para que la torrija nos aguante y sobre todo para darle esa forma rustica e informal” nos cuenta el chef. Se deja en remojo en leche y nata infusionada con vainilla para después marcarla con mantequilla. Para finalizar, hacen uno del soplete para caramelizarla con un poco de azúcar en la parte superior y se acompaña con helado, en este caso de panettone.

La Rioja


La Rioja…



El Portal del Echaurren

C/ Padre José García, 19, Ezcaray

(James Sturcke / El Portal de Echaurren)

El Portal del Echaurren, en Ezcaray, un templo de la gastronomía que siempre ha estado ligado a la tradición no podía faltar una buena interpretación. Allí utilizan un pan tipo brioche que elaboran en casa, que como cuenta Francis Paniego, al frente de este rincón gastronómico, “es mucho más aireado y la torrija resultante es mucho menos mazacote y queda muy jugosa”. Esa cremosidad la consiguen sustituyendo la leche por una crema tipo natilla, a base de leche, crema y huevos, muy poco dulce, que al tener más densidad, hace que la torrija se impregne mejor de todo su sabor. Después se termina con una deliciosa mousse de queso.






Guipúzcoa…



Zuberoa

Araneder Bidea, Oiartzun

En Zuberoa, además de su tarta de queso, otro de los postres que levanta pasiones es su torrija. El chef al frente de esta casa guipuzcoana, Hilario Arbelaitz, la prepara a partir de un pan de brioche que elaboran sustituyendo la harina de trigo por la de arroz. Una alternativa que da forma a un postre magnífico que se culmina con helado de manzana y canela.


Cantabria…



As de Guía

Calle Duque de Santoña, 23, Santoña

(As de Guia)

A pesar de que en esta comunidad las torrijas se conozcan también como tostadas, la del As de Guía después de alzarse con el premio nacional en 2016, se llaman campeonas. La receta se ciñe al estilo tradicional. A su autor, Iván Rodríguez, no le hace falta nada más: la clave está en empapar bien el pan, que no es otro que el de barra que fácilmente puedes tener en casa del día anterior. La rebanada de pan, que suele ser de uso cuatro centímetros, se cubre bien de leche aromatizada con naranja, un poco de canela y licor de naranja para una vez frita, servirla acompañada de un helado de vainilla. 


Zaragoza…



Casa Lac

Calle Mártires, 12,

(Casa Lac)

Este restaurante, el más antiguo de España, guarda casi tanta historia como la torrija. En pie desde 1825 en el entramado del Tubo atrae tanto por su solera como por su cocina. Y su torrija de vainilla bourbon c
on helado de vainilla de Madagascar y crujiente de chocolate, con la que el chef Ricardo Gil encabeza la carta de postres, es el perfecto cierre si le dedicas una visita.


León…



Desván Valdeón

Travesía de Prada, 10 – Posada de Valdeón

(Desván Valdeón)

Otra torrija de campeonato y además en repetidas ocasiones es la del Desván Valdeón. Este restaurante con vistas a los Picos de Europa leoneses ha sido ha ganado el premio a la mejor torrija en la categoría de salada y la de innovadora. Rubén Morán, el chef al frente y artífice de una cocina basada en la despensa local nos muestra la última aquí posando dulcemente en un escenario envidiable.  


Asturias…



Casa Gerardo

Km 9 Carretera AS-19 Prendes

(Casa Gerardo)

Es uno de los mejores restaurantes de Asturias y el arroz con leche no es lo único que elaboran de escándalo. Sus torrijas también están a la altura de cada galardón que luce, tanto que hasta Woody Allen tuvo que probarlas. Desde su casa en Prendes, Pedro y Marcos Morán, padre e hijo, han elaborado deliciosas torrijas como la requemada o la Torrija caramelizada con macadamia garrapiñada y helado de caramelo que ahora muestran en su carta.




Fuente: LA Vanguardia

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