En un sorprendente cuento de E.T.A. Hoffmann, uno de los grandes precursores del género fantástico, el escritor y músico prusiano describía el asombro que un autómata causaba en la sociedad de su época “La gente se devanaba la cabeza para saber de qué medio se valdrían para la comunicación, y registraban en vano las paredes, la habitación de al lado, los enseres, en fin, todo. (…) remiraban por todos los lados el taburete y la mesita, y los golpeaban, incluso hasta llegaban a mirar al trasluz a la figura, observándola con gafas y lupas, hasta que cansados los mecánicos aseguraban que sólo el diablo sería capaz de decir algo acerca de aquel maravilloso mecanismo”. El cuento fue publicado en 1814, pero la sorpresa (y algo de terror) que provocaron siempre esas figuras encerradas en urnas se mantiene incluso hasta nuestros días. Atracciones de feria que, como el mago Zoltar de Big, pueden concedernos deseos o… hacernos un tratamiento para los juanetes. Lo segundo, claro, parece bastante menos sofisticado, pero hay una máquina llamada Chiropodist (podóloga) que permite introducir el pie en un agujero de su base y recibir una sorpresa. El inventor de esta curiosa autómata es Tim Hunkin, ingeniero, dibujante y divulgador británico cuya pasión por este tipo de entretenimientos le ha llevado a montar un peculiar local en Londres repleto de ellos. Pero, como cuenta en su página web, todo comenzó precisamente con la podóloga “me enganché a construir máquinas recreativas en la década de 1980, para Cabaret Mechanical Theatre en Covent Garden. El primero fue la podóloga, que tiene un orificio en la parte inferior para insertar el pie y recibir el tratamiento. En ese momento no estaba muy seguro de si alguien se quitaría el zapato, y mucho menos si introduciría el pie en un espacio oscuro desconocido… pero lo hicieron. De hecho, 20,000 personas lo hicieron cada año. Estaba emocionado por el dinero que conseguí, pero aún más emocionado de que la gente se sintiera atraída a seguir instrucciones extrañas para obtener el valor de su dinero. He sido adicto desde entonces”.

Joel Dalmau también ha introducido el pie en la curiosa recreativa que ahora se encuentra en Novalty Automation, el nuevo local de Hunkin, junto a muchas otras máquinas de arcade tan bizarras como la alfombra voladora o la autocacheadora. La mayoría de ellas han sido diseñadas y construidas por Hunkin en un verdadero alarde de imaginación y gusto por la diversión (la suya y la de quienes le visitan).

Entrevista y edición:  Joel Dalmau | Azahara Mígel | Juanja Torres
Texto: José L. Álvarez Cedena




Fuente: El Pais

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