En foto, paneles solares en la azotea de un edificio de Madrid. FOTO: SAMUEL SÁNCHEZ VÍDEO: GETTY-QUALITY

El sol sale cada día para el autoconsumo energético desde que se aprobó su regulación el pasado abril. Desde entonces, se ha disparado la demanda de paneles solares fotovoltaicos por parte de empresas y hogares —pueden colocarlos tanto en unifamiliares como en edificios de pisos— que quieren producir y consumir su propia energía. Aunque es pronto para que los nuevos proyectos se hayan materializado, la Unión Española Fotovoltaica (Unef) da cuenta «del enorme interés renovado» por el autoconsumo solar.

Si el pasado año se instalaron en España 235 megavatios de nueva potencia fotovoltaica para autoconsumo, la patronal espera que en 2019 tenga su despegue definitivo con 400 megavatios, un año récord, según José Donoso, director general de la patronal. El grueso corresponde a las pymes e industria, las que más se benefician porque pueden producir y consumir al mismo tiempo. De momento, las viviendas (suelen tener 3kW de potencia instalada) representan en torno al 10% del autoconsumo solar, pero Donoso espera que a lo largo del año se concreten más proyectos.

Ahora que el autoconsumo es legal y económicamente viable, las compañías eléctricas no dan abasto. Tras este crecimiento no solo está el adiós a las trabas administrativas impuestas durante años por el Gobierno del PP, sino también la imparable caída de los precios de las instalaciones, cerca de un 80% en una década. También las subvenciones que ofrecen algunos ayuntamientos, con descuentos en el IBI. En Holaluz dicen que elaboran una media de 300 presupuestos semanales y montan cinco instalaciones diarias. Prevén sumar 1.500 a finales de año y 5.000 en 2021. Se trata, sobre todo, de unifamiliares e instalaciones que no vierten el excedente de energía a la red. En 2017, la compañía montó en Rubí (Barcelona) el primer proyecto de autoconsumo compartido entre los vecinos de un bloque, una opción que también es legal desde el pasado abril.

También Iberdrola, Endesa o Naturgy, que ofrecen soluciones solares integrales, buscan hacerse un hueco en este mercado en plena ebullición. Las peticiones para la instalación de células fotovoltaicas se ha disparado un 140% en SotySolar, compañía especializada en energía solar y en autoconsumo. «Hemos pasado de ser dos personas hace año y medio a 11 y nos falta gente. Tenemos verdaderos problemas para atender la demanda». Así cuenta el boom que vive el sector José Antonio González, director comercial de Red-Fotovoltaica, empresa que se encarga de instalar los proyectos fotovoltaicos llave en mano por toda España de Leroy Merlin. La mayoría son unifamiliares pero están estudiando un proyecto de autoconsumo compartido entre cuatro portales en La Vaguada (Madrid). El coste se situaría entre los 8.000 y 9.000 euros por piso. Desde Leroy Merlin reconocen que la demanda se ha disparado. «Antes teníamos un par de solicitudes al mes, ahora estamos gestionando unas 20 al día», indica Pilar Pérez, jefa de Producto de Energías Renovables. Incluso, hay promotoras como Neinor Homes que ofrecen a los compradores de uno de sus pisos en El Cañaveral (Madrid) un pack fotovoltaico de paneles y batería de almacenamiento energético por 19.900 euros.

Guardar la energía

Los expertos están convencidos de que en muy poco tiempo los pisos no solo tendrán paneles para producir energía, sino también una batería asociada. Los mayores ahorros de energía se consiguen cuando se almacena la que no se puede consumir en el momento. La Unef estima que en torno al 25% de las instalaciones de autoconsumo en España cuentan con un sistema de almacenamiento. «La autogestión energética va entrando cada vez en más hogares españoles, que optan por la combinación de paneles solares y baterías para el almacenamiento, de modo que se aproveche al máximo el recurso solar. Según los datos de nuestros asociados, las ventas se han incrementado de manera significativa en los últimos meses y tras la aprobación del real decreto, si bien es difícil determinar qué porcentaje corresponde a viviendas no unifamiliares», argumenta Alexandre Diez Baumann, vicepresidente de la Asociación de Pilas, Baterías y Almacenamiento Energético (Aepibal). «Con respecto al año pasado, la demanda de equipos se ha duplicado y, aunque actualmente el porcentaje de baterías que están destinadas a viviendas no unifamiliares es todavía pequeño, prevemos un importante crecimiento a partir de ahora», comenta Ignacio Osorio, consejero delegado de Ampere Energy, compañía española de producción y comercialización de baterías eléctricas.

Al desarrollo del mercado de baterías también está ayudando el hecho de que los precios no paran de caer, en torno al 80% desde 2010. El coste depende de la capacidad. «Para una instalación de autoconsumo residencial de 2,5 kW de potencia, la batería tendría un coste de entre 3.000 y 4.000 euros», calculan en Unef. También las hay por 12.000 euros. Los paneles generan más energía por el día, justo cuando el usuario no está en casa. La batería almacena esa energía para que se pueda utilizar en otro momento (de noche, cuando está nublado…) y evitar así tener que consumir de la red.

Estas baterías —las de litio son las más eficientes— también almacenan energía proveniente de la red eléctrica cuando los precios son bajos, con el fin de utilizar esa energía en momentos en los que la electricidad es más cara. Además, algunas baterías como las de Ampere, que se fabrican en Puzol (Valencia), son inteligentes al contar con un software dotado de componentes de inteligencia artificial y herramientas de big data. Esta combinación de batería y gestor inteligente permite ahorros en la factura de hasta un 70%, en lugar del 35% que se consigue solo con los paneles fotovoltaicos. «El equipo puede comprar la energía más barata de la red cuando no tenga producción solar. Son capaces de aprender y predecir los patrones de consumo del cliente», dice Osorio.

Cada vecino cuenta con su propia batería —son fáciles de instalar y no requieren de mucho espacio, se pueden colocar en cualquier habitación—. Y cada uno consume energía según unos coeficientes de reparto fijos. Aunque, el Gobierno está definiendo la mecánica de coeficientes dinámicos. «Si un vecino no está consumiendo toda la energía que le corresponde, puede cedérsela a los demás», dicen en la Unef.

La compra de una batería es una inversión que permite tasas de rentabilidad superiores al 8%, según el vicepresidente de Aepibal. Sin embargo, hay quien cree que con la compensación de excedentes (el cliente vierte a la red la energía no consumida y se le aplica una reducción en la factura de la luz), no sale a cuenta. «La red puede hacer las funciones de batería a un coste inferior con una inversión cero y un riesgo tecnológico nulo. Por la estructura de la factura eléctrica en España y la normativa actual, la justificación económica de la batería es por lo general insuficiente frente a las opciones de autoconsumo sin acumulación», cree González.

El mercado fotovoltaico está al alza; ahora gestionar el crecimiento y encontrar instaladores expertos es el principal reto.




Fuente: El país

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