Los ciclistas urbanos sólo pueden sentir envidia cuando pisan ciudades europeas y se encuentran frente a estaciones de tren con miles de plazas para bicicletas en grandes aparcamientos. Por estas latitudes aún queda mucho camino por recorrer para toparse con aparcamientos subterráneos de 7.000 plazas como los de Amsterdam, pero se está a punto de dar un primer paso atrevido para acercarse a ello.

El Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB) trabaja en la construcción de los primeros aparcamientos de gran capacidad para acoger más de 100 bicis en cada uno de ellos de manera segura. Se ubicarán en el exterior de la estación de Rodalies en Gavà y en la de Ferrocarrils de la Generalitat (FGC) de Sant Cugat. El objetivo es ofrecer un lugar donde el usuario tenga la tranquilidad de que cuando vuelva a recoger la bici, ahí seguirá y no se la habrán robado, como le ha pasado a uno de cada cuatro ciclistas en los últimos cinco años, según los datos del último observatorio elaborado anualmente por la Red de Ciudades por la Bicicleta.





La creación de aparcamientos de un centenar de plazas supone la subida de un escalón. Las principales ciudades del entorno de Barcelona ya tienen integrado en su paisaje urbano los módulos de aparcamiento del Bicibox, unas grandes jaulas con capacidad de entre 8 y 30 plazas individuales, instaladas en puntos neurálgicos y donde se puede dejar la bici durante un tiempo máximo de 48 horas de manera gratuita. Cuando se instalaron los primeros, hace ocho años, costaba mucho que alguien lo usara; a día de hoy, la demanda es tan alta que algunos de ellos se encuentran al límite de su capacidad. Ante esta situación de incremento de la demanda, el vicepresidente de Movilidad del AMB, Antoni Poveda, considera que “ha llegado el momento de dar un salto para ofrecer aparcamientos de mayor capacidad”.


Sólo podrán acceder los usuarios registrados a unas instalaciones con cámaras de vigilancia

No se trata de instalar simplemente una gran cantidad de anclajes en forma de U invertida en la vía pública, sino de que los espacios estén dotados de un sistema que garantice su seguridad. El temor al robo es el principal motivo que aducen los potenciales usuarios de la bicicleta para optar por otro modo de transporte, según el último barómetro del RACC. La tranquilidad de que la bici está a salvo ha sido la clave del éxito del Bicibox y ahora se quiere repetir en el formato de gran capacidad. En este caso, el AMB apuesta por la videovigilancia en una instalación cerrada a la que se pueda acceder únicamente con la tarjeta de usuario.





Las obras en los entornos de las estaciones de Gavà y Sant Cugat ya se están ejecutando. En la ciudad del Baix Llobregat será un edificio techado con estacionamiento a dos niveles y plazas específicas para bicis de carga, taquillas para baterías eléctricas y una zona con herramientas para realizar pequeñas reparaciones. En el Vallès, en cambio, tendrá la misma estética de cajas metálicas que el Bicibox actual e incorporará servicios para los taxistas de la zona. Ambos aparcamientos se pondrán en marcha en un plazo de dos meses a más tardar.

Una parte del aparcamiento de coches de la estación de Gavà está en obras para acoger el parking de bicis
(Mané Espinosa)

Los nuevos parkings seguros llegarán unos meses después al metro. En este caso no se construirá ninguna instalación fuera del recinto de la estación, sino que se aprovechará un espacio del vestíbulo para ofrecer un lugar seguro y videovigilado donde dejar la bicicleta. Tendrán entre 30 y 50 plazas con la garantía de que están en un espacio controlado, sin ninguna instalación específica más allá de los anclajes.





La primera de las paradas en contar con esta instalación será la de Pompeu Fabra, en el centro de Badalona. El proyecto en dicha parada de la línea 2 ya está en proceso de licitación. Antes de final de año está previsto que se habiliten también en las estaciones de Mercabarna y Parc Logístic, ambas de la línea 9 en Barcelona. También se está trabajando en llevar a cabo proyectos de este tipo en las paradas de Les Moreres y Cèntric, en El Prat de Llobregat. Todas ellas son de reciente construcción y cuentan con espacio suficiente para dedicar un espacio para bicis en sus vestíbulos aunque inicialmente no se hubiese pensado en ello.

La iniciativa de ubicar espacios exclusivos en las estaciones de metro forma parte de un convenio firmado entre el AMB y Transports Metropolitans de Barcelona (TMB). Si la respuesta entre los usuarios es positiva, se extenderán a otros puntos de la red de transporte público el año que viene. “Está demostrada la utilidad de la bici combinada con el transporte público”, destaca Antoni Poveda, que pone como ejemplo el empujón al uso de modos de transporte sostenibles que puede suponer para lugares como la Zona Franca, “donde sería muy útil poder llegar en metro y luego coger la bici para hacer los dos kilómetros que hay hasta la empresa”.






La planta baja de un edificio de Sant Joan Despí se convertirá en espacio para 90 ciclos

Más allá de las iniciativas en estaciones de tren y metro, el AMB está tratando de buscar la manera de ofrecer más espacios de aparcamiento seguro en el entorno urbano. Una de las ideas más innovadoras que está a punto de inaugurarse tendrá lugar en Sant Joan Despí, una de las ciudades con mayor porcentaje de abonados al Bicibox. Más de un millar de vecinos son usuarios del sistema de aparcamiento seguro y ahora serán los primeros en tener la posibilidad de dejar la bici en un local específico para ello.

Se trata de una planta baja de titularidad municipal en un edificio residencial que estaba vacía y cuyo uso se ha reformulado para convertirla en un aparcamiento seguro para 90 bicicletas. Su ubicación lo hace propicio para ello: está frente a una estación del Trambaix y al lado de una biblioteca, un casal juvenil y un vivero de empresas. El local diáfano de 136 m2estará dividido en dos zonas: por un lado, la mitad corresponderá a un espacio dedicado a residentes, que pagarán un precio prácticamente testimonial (3 euros al mes) por poder aparcar siempre que quieran sus bicicletas; por el otro, habrá anclajes con la clásica U invertida y unos candados propios que podrán ser utilizados por todos los usuarios registrados en el Bicibox. Como en los módulos existentes hasta ahora, el tiempo máximo de aparcamiento continuado será de 48 horas para favorecer la rotación y el uso cotidiano.








Fuente: LA Vanguardia

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