“Es el Messi de los porteros”. La sentencia lleva la firma de Ben Foster, el guardameta del Watford, y resume la mirada que se tiene en Inglaterra sobre David de Gea (28 años). Y no la dijo hace cuatro o cinco años, sino hace unos meses. O para ser más precisos, el pasado mes de septiembre. Es decir después de un Mundial calamitoso para el exmeta del Atlético.

Estadísticamente hablando, De Gea fue el peor portero en Rusia, pues apenas realizó una parada en cuatro partidos y falló estrepitosamente el primer día, ante Portugal. Puro reflejo de sus dos vidas bajo los palos. La de la Premier League, donde luce capacidad felina e indiscutible autoridad, aunque en las salidas también titubea, y la que sufre en la selección española, siempre en el centro de las críticas.






La cocina de su fichaje

Durante su era en el United Alex Ferguson sólo se perdió dos partidos y uno fue para espiar a De Gea

No es de extrañar que el hombre, cada vez que habla en las zonas mixtas con la roja, supure un cierto resentimiento. “Se me respeta más en Inglaterra que aquí”, repite como un mantra, con ese aire de dandy rockero a lo James Dean, como si todo le resbalara un poco, aunque el sufrimiento se le nota. Se siente herido y ofendido por esos ataques y en su día también le exigió al actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que se disculpara porque el político le censuró por su presunta implicación en un caso con connotaciones sexuales en el que al final se demostró que no tenía nada que ver.

El flan rencoroso se transforma en un titán en la portería del United, club al que llegó en el 2011 por 29 millones de euros y en el que se ha convertido en uno de los guardametas más reputados. Se encuentra en estos momentos en negociaciones para renovar, pero las posiciones todavía están lejanas. En Old Trafford se le valora, aquí le hicieron caso cuando pidió que ficharan como entrenador de porteros a Emilio Álvarez, a quien conoció en el Atlético, y aquí ha trabajado con auténticos personajes en los banquillos, como Alex Ferguson, Louis van Gaal o José Mourinho.






Portero por herencia

Empezó como delantero pero al final se decantó por la portería, como su padre, que idolatraba a Iríbar

Sir Alex se decidió a ficharle tras un episodio curioso. Según escribió el antiguo técnico de porteros del equipo inglés, Eric Steele, durante su larguísima estancia en el club el entrenador escocés sólo se perdió dos partidos. Un derbi contra el Manchester City por la boda de su hijo y un encuentro de Copa de la Liga… por ir a espiar en directo a De Gea en un partido ante el Valencia. Steele le había hecho visionar un DVD de tres minutos sobre el portero colchonero y no paraba de insistir en su contratación, pero Ferguson quería convencerse del todo y así fue como apostaron por él como sucesor del holandés Edwin van der Sar.

No era tarea sencilla esa y De Gea no lo tuvo fácil en sus inicios en Inglaterra. El entrenador no lo veía formado físicamente, pese a sus 1,92 metros, y le aconsejó que visitara a diario el gimnasio para robustecerse. Ferguson estuvo muy encima de él, repartiendo cariños y exigencias y tratando de que fuera también más duro mentalmente. Aunque De Gea ha recibido la principal ayuda psicológica de su padre, José, que también fue portero, militó en el Getafe y que tenía como ídolo a Iríbar. Siempre le dijo que relativice las críticas y los elogios, dicotomía que le ha acompañado durante toda su carrera. Fue el progenitor el que le conminó a enfundarse los guantes, puesto que el chaval había empezado a jugar como delantero. Quizás por eso De Gea no presenta un mal juego de pies.





Aunque lo que querría hoy es no tener que utilizar mucho las manos o si las ha de usar hacerlo con acierto. Tras ver cómo ni siquiera un enorme Oblak pudo detener a la pareja formada por Messi y Suárez, De Gea es el siguiente en la lista de posibles víctimas. Leo le marcó cuatro goles cuando David militaba en el Atlético mientras que el uruguayo, con dos tantos, y Coutinho, con uno, también le batieron cuando eran delanteros del Liverpool.

Pero De Gea juega en casa y su casa en este caso es Inglaterra.








Fuente: LA Vanguardia

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