El conseller de Interior, Miquel Buch, ha informado este miércoles de que los Mossos d’Esquadra registraron en 2018 un total de 326 denuncias por delitos de odio y discriminación por orientación política en Catalunya, lo que supone un incremento de 205 casos (un 62,8% más) respecto a las 121 del año anterior. El conseller ha reconocido que estos delito por orientación política son los que más han aumentado en Catalunya desde 2017 y que los Mossos han detectado un incremento de los grupos “fascistas” en Catalunya.

Buch ha dado cuenta de estas cifras en su comparecencia en el Parlament para dar cuenta de las intervenciones policiales ante las agresiones fascistas en Catalunya, unas agresiones que la recientemente creada Oficina de Drets Civils i Polítics, adscrita a Vicepresidència, cuantifica en 328 en los últimos dos años. El dirigente del Govern ha salido en defensa una vez más de la actuación de los Mossos d’Esquadra y ha amparado la “imparcialidad política” de los Mossos y su actuación en todos los casos. Al tiempo, ha reclamado no banalizar el fascismo: “No todo es fascismo”, ha señalado, como “no todo es nazismo”.






“Los Mossos actúan con absoluta imparcialidad política” y “tal y como el Parlament manda”

El conseller ha destacado la necesidad de que los Mossos ajusten su actuación a la legislación actual y ante todo ha defendido que llevan a cabo “intervenciones proporcionales y congruentes”. Pero ha advertido de que están identificando un auge de actitudes “intolerantes” hacia la diversidad por parte de “ideologías extremistas” que “cuestionan los derechos fundamentales”. Tras garantizar que los Mossos están atentos a este fenómeno creciente, ha insistido en que lo afrontan “manteniendo la neutralidad”, pero “en ningún caso desde la equidistancia”.

Buch ha iniciado su comparecencia definiendo el ámbito de actuación de los Mossos en virtud de la ley 10/1994, de 11 de julio, de la Policía de la Generalitat de Catalunya, que establece en su artículo 11 que “actuarán, en el cumplimiento de sus funciones con absoluta neutralidad política e imparcialidad y, en consecuencia, sin discriminación alguna por razón de raza, religión, opinión, sexo, lengua, lugar de vecindad, lugar de nacimiento o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. El conseller se ha servido de este precepto legal para señalar a los grupos que “los Mossos actúan con absoluta imparcialidad política” y “tal y como el Parlament manda”.

Pero entrado en materia, ha reconocido un aumento “de movimientos fascistas o populistas”, pese a lo cual, “la actuación de los Mossos siempre se ajusta al ordenamiento jurídico vigente”, tras lo cual ha recordado el papel del cuerpo también como policía judicial. Buch ha reconocido que “los delitos de odio más comunes son aquellos vinculados a orientaciones políticas”, pese a lo cual ha reclamado no banalizar el concepto de fascismo.


“En la gran mayoría de manifestaciones y concentraciones de este país, no se interviene”

Tras enfatizar que “la policía trabaja para evitar toda expresión de violencia, todas las violencias”, ha insistido, y que “en la gran mayoría de manifestaciones y concentraciones de este país, no se interviene”, si bien la policía tiene presencia, el conseller ha querido dejar claro que “no todo es fascismo”. El dirigente ha lamentado que se use de forma banal el concepto, y lo ha comparado al uso recurrente del nazismo. “Lo más barato que salía era llamar a la gente nazi”, ha recordado en referencia explícita al las veces que el expresident Puigdemont ha recibido el exabrupto.





Según Buch, la banalización del fascismo “nos hace daño a todos” y nos lleva a “no saber identificar lo que es realmente el fascismo”. En cambio, ha reclamado combatir al fascismo más allá de la responsabilidad policial porque “al fascismo no se le combate solo policialmente”, sino también con educación, con formación y, nuevamente, no banalizando el concepto, ha reclamado.

El conseller ha asegurado que los Mossos “escuchan a la ciudadanía” porque “queremos conocer sus inquietudes en materia de seguridad”, de manera que “adecuamos las actuaciones policiales a los hechos concretos”.

También ha defendido que los últimos cambios en la dirección de la policía autonómica, en especial en la Brimo, corresponde a “decisiones operacionales, en ningún caso políticas”.








Fuente: LA Vanguardia

A %d blogueros les gusta esto: