Forma parte del atrezzo de Rosalía, Bad Gyal, Rihanna y Beyonce. Es el complemento que domina el espectáculo cuando la cantante de
Malamente
da palmas o la intérprete de Single lady ejecuta coreografías imposibles. La extensión de uñas y el nail art pertenecen a la cultura estadounidense desde que una joven Joan Crawford y una prometedora Rita Hayworth las popularizaran en los años 20 a través de la gran pantalla.

La industria musical no tardó en explotar esta moda y cuando llegó la década de los setenta, Donna Summer y otras estrellas del momento no salían al escenario sin antes afilar y pintar sus ‘garras’. Ahora esta tendencia desembarca en España junto con decenas de salones de belleza especializados en este arte y con el beneplácito de las celebridades nacionales más cotizadas.





La cantante Bad Gyal lleva esta tendencia al extremo
(Universal Music / EFE)

En el palco del Camp Nou, Antonella Roccuzzo, Aine Coutinho y Sofía Balbi apoyan a sus parejas con sus uñas esculpidas en el salón Dvine Nails de Barcelona. Es el Chanel de los centros especializados en uñas y sus manicuras encapsuladas en acrílico cuestan entre 70 y 100 euros. Su equipo de estilistas ha preparado las uñas de Rosalía para los Grammy y las de la cantante Karol G para sus conciertos.

“Llevar este tipo de uñas es un lujo. Una manicura de este estilo dura entre tres y cuatro semanas pero Rosalía se las cambia cada dos”, asegura Maritza Paz, fundadora del centro estético. Según Paz, la artista catalana tiene las uñas frágiles y aunque demanda la extensión más larga posible el salón no lo recomienda. “Las alargamos todo lo que podemos pero considerando el tamaño de la base de tu uña. En el caso de Rosalía, su base es muy pequeña y si no sabes manejar esa extensión te puedes hacer daño”, advierte.

Este salón convive con decenas de centros de uñas que con la intención de ser competitivos priman el servicio rápido y los precios asequibles, con una media de 15 euros.





Cardi B muestra su última manicura en las redes
Cardi B muestra su última manicura en las redes
(Instagram)

Y aunque en su origen las uñas acrílicas eran de uso exclusivo para mujeres que, por su posición social, no hacían trabajos domésticos, los centros low cost y las artistas traperas – véase, Bad Gyal y Nathy Peluso– han masificado y popularizado esta tendencia. Es decir, ahora las uñas esculpidas ya no solo bailan sobre el escenario, también pasean por las calles. Letras que forman nombres, pedrería brillante o dibujos de llamas de fuego son los estilos de manicura más demandados. La extravagancia sin límite y la tendencia kitsch llevada al extremo impera estos días como el referente estético de los más jóvenes, no solo en la industria de la belleza sino también en la moda.

Pero más allá de su propósito estilístico, las uñas largas esculpidas son, para algunas mujeres, un arma de empoderamiento moderno. Con un consistente material –la pasta acrílica – protegen la uña frágil y endeble de quien las luce. Es una de las partes más visibles, tanto sobre un escenario como en un plató de televisión y al pintarlas de
colores y esculpirlas en punta se transforman en escudo y espada de su portador. Es más, según la experta en tendencias Sheila Martínez existen referencias que datan del Antiguo Egipto que señalan que los guerreros pintaban sus uñas de negro antes de cada batalla como parte de su ritual.





Es el símbolo en el que se sustenta la expresión “pelear con uñas y dientes”. Es el gesto del gato que saca las uñas cuando percibe peligro y también el de una joven Rosalía defendiendo su interpretación ante miles de personas expectantes








Fuente: LA Vanguardia

A %d blogueros les gusta esto: