Arturo Vidal ha puesto al Barça en una delicada situación después de la denuncia que presentó el 5 de diciembre ante la Comisión Mixta de la Liga y la AFE. Valverde se opone al traspaso del chileno incluso después de una maniobra reivindicativa que parece tener un doble sentido: el jugador aspira a tener más protagonismo en el equipo o a forzar su salida del Camp Nou. El Inter ofrecería alrededor de 12 millones por el cuarto goleador barcelonista —cinco tantos— por detrás del tridente que forman Messi, Luis Suárez y Griezmann.

Los minutos que juega Vidal son precisamente el punto de conflicto con el Barça. El centrocampista reclama una prima de 2,4 millones correspondiente a la pasada temporada en concepto de bonus por partidos disputados, que serían del orden del 60%. El Barça entiende que los asesores del futbolista interpretan mal el contrato —para considerar que un jugador disputó un partido debe superar los 45 minutos— y no se siente deudor con Vidal.

“La posición del club no ha cambiado después de la denuncia. Queremos que siga, es un buen futbolista y ofrece cosas distintas al equipo además de ser del gusto de los técnicos”, afirman desde el Barcelona. Y el jugador, en declaraciones a Adn, opina: “El encargado de estas cosas no soy yo; para eso están mi representante y mi abogado. Me parece injusto si realmente falta este dinero, pero es un tema del que hablaré cuando vuelva a España. Ahora estoy de vacaciones”. Su contrato acaba en 2021.

Vidal es el centrocampista que más veces ha entrado desde el banquillo: 13. Ha sido titular en seis partidos sobre un total de 19 y suma un total de 765 minutos, números que expresan la confianza del entrenador por encima de volantes como Aleñá, cedido ya de forma definitiva al Betis hasta final de temporada sin opción de compra por parte del club andaluz, que se hará cargo de la ficha del canterano de La Masia.

La baja del medio catalán provocará precisamente que Valverde persevere todavía más en mantener a Vidal, un futbolista difícil de encajar en el estilo del Barça, sucesor del también discutido y goleador Paulinho. El Barça insiste en la necesidad de contar con un centrocampista “diferente” para aumentar las opciones de triunfo frente a quienes defienden una mayor apuesta por la cantera —la partida de Aleñá es tan discutida en algunos ambientes del fútbol base como la decisión de que Riqui Puig se mantenga en el filial y no ascienda al Camp Nou.

Los centrocampistas son los que más rotan con Valverde. No hay dudas sobre los tres delanteros, ni tampoco respecto a los cuatro defensas —acaso Sergi Roberto y Semedo se disputan el lateral derecho— , mientras que los interiores y el medio centro varían casi cada partido: Rakitic ha pasado de prescindible a titular, sobre todo después de las molestias en el pubis de Arthur; ha habido dudas respecto a Busquets y únicamente De Jong ha sido insustituible, capaz de jugar en los dos costados e incluso de pivote, puesto crucial en el Barcelona.

A Aturo Vidal se le considera centrocampista, pero es un verso libre, sin sentido del juego posicional y siempre más a gusto como delantero, pendiente de los movimientos de Messi y Luis Suárez.

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Fuente: El Pais

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