Rafa de Miguel

Ni siquiera Donald Trump es inmune al toque británico. La cortesía desplegada por el Palacio de Buckingham durante la primera jornada de la visita de Estado del presidente estadounidense al Reino Unido tuvo su efecto en las redes sociales. Salvo la diatriba lanzada contra el alcalde de Londres desde el avión presidencial, antes de tomar tierra, y un par de arremetidas más contra CNN —el único canal estadounidense accesible en el país— y el Gobierno chino, durante el breve descanso a su llegada en la residencia del embajador estadounidense, Trump dejó descansar su cuenta de Twitter.

El príncipe de Gales y la duquesa de Cornualles, CamilLa Parker Bowles, acudieron a recibir a Trump y la primera dama, Melania, al abandonar del helicóptero presidencial Marine One, que aterrizó en la explanada trasera del Palacio de Buckingham. Isabel II les esperaba a las puertas. Trump —el undécimo presidente estadounidense al que trata la reina— se mostró dichoso por saludarla, y en esta ocasión no cometió el error de la visita anterior y procuró ir ligeramente por detrás de la monarca.

Contribuyó a la cordialidad de la jornada el hecho de que miles de policías hubieran aislado, hasta crear casi una burbuja, el entorno de Buckingham. Trump disfrutó al pasar revista a la Guardia de Honor, y atendió con aparente interés las explicaciones de la reina durante la visita que realizaron a la exhibición de pinturas y objetos artísticos para conmemorar las relación del Reino Unido con Estados Unidos.

La fecha escogida para la visita de Estado es muy simbólica: coincide con el 75 aniversario del desembarco de las fuerzas aliadas en las costas francesas, que contribuyó a poner fin a la Segunda Guerra Mundial. El matrimonio Trump realizó una visita privada a la Abadía de Westminster, donde el presidente estadounidense depositó una corona de flores en la tumba del soldado desconocido.

El protocolo incluyó un encuentro de la pareja presidencial con Carlos de Inglaterra y Camilla Parker Bowles, para tomar el té de la tarde en la residencia oficial del heredero, en Clarence House.

En el breve descanso que tuvo Trump antes del banquete de Estado en Buckingham, no pudo evitar volver momentáneamente a Twitter, para referirse a los miles de manifestantes que se concentraban en Londres. “Les va costar encontrarlos a los de las noticias falsas. Solo he visto amor alrededor. Y será posible un gran acuerdo comercial con el Reino Unido en cuanto se libere de sus cadenas”, escribió.




Fuente: El Pais

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