La Universidad española es consciente del grave problema que afrontan sus graduados. La tasa de paro entre los titulados superiores es la segunda más alta de la Unión Europea, un 8,4% frente al 3,9% de media. Además, el 37,6% trabaja en puestos para los que no necesita su titulación, la conocida sobrecualificación. Ahora los rectores de los 50 campus públicos hacen autocrítica y se plantean cambiar su modelo. Aunque tienen claro que “hay que respetar la vocación” de sus alumnos, quieren reducir el número de grados —la oferta se ha disparado en los últimos años y está un 20% por encima de la demanda real de los estudiantes— y mejorar la orientación profesional para ajustar los perfiles a los puestos que reclama el mercado laboral. Este jueves y viernes los rectores se reúnen en Toledo para definir la nueva Universidad de 2030.

Ese no es el único frente que tienen abierto. En 2030, según la proyección de Cedefop, una agencia de la UE, los nuevos puestos de trabajo que se creen en España requerirán un 65% de profesionales con cualificaciones medias —Formación Profesional— y un 35% con altas —FP de grado superior y graduados universitarios—. Para facilitar el tránsito entre ambas modalidades, el presidente de la conferencia de rectores (CRUE), José Carlos Gómez Villamandos, aseguró este miércoles que reclamarán al Gobierno que cree pasarelas para que se convaliden las asignaturas aprobadas de un universitario que decide dar el paso a la FP superior. Ahora, en cambio, un titulado en FP superior no tiene que presentarse a Selectividad para acceder a la Universidad.

Pedro Ribas, de 24 años, estudió dos cursos de Ingeniería Mecánica en la Universidad de León, pero el grado no le convenció y lo dejó. “Había mucha fórmula, teoría de Física, Matemáticas… y ningún contacto con la realidad, con algo tangible”, cuenta. Se decidió por un grado de FP dual —que compagina estudios con prácticas remuneradas— en mantenimiento de centrales eléctricas de Red Eléctrica en colaboración con la Junta de Castilla y León. “De la carrera sales sin saber trabajar en una empresa, están poco enfocadas al mercado laboral”, dice tras acabar el grado profesional. El 80% tiene trabajo el día que termina.

¿Hay demasiados universitarios en España? Esa es precisamente la cuestión que plantea la CRUE en el primer capítulo de su informe La Universidad en cifras 2017/2018, que presentó este miércoles. Según los datos de la OCDE, en el curso 2017 el 31,6% de los jóvenes entre 19 y 24 años se matricularon en un campus, por encima del 29, 1% de media del resto de países. En otros países europeos la tasa es inferior a la de España: un 25,3% en Reino Unido, un 26,6% en Alemania o un 26,8% en Francia.

“Hay más titulados de los que puede absorber el mercado. Los rectores están obsesionados con que no disminuya el número de alumnos, que va ligado directamente a la financiación de los campus; hace falta más esfuerzo para mejorar la empleabilidad de los estudiantes”, opina Antonio Cabrales, profesor de Economía en University College London y experto en financiación universitaria.

Desde la CRUE, uno de sus vicepresidentes adjuntos, Juan Juliá (exrector de la Universidad Politécnica de Valencia) defiende que “no sobran universitarios”. “En su Estrategia 2020, la UE recomendó a los Estados miembro alcanzar el objetivo de que, al menos, el 40% de las ofertas laborales requieran titulados superiores; España todavía está en el 32%”, explica Juliá, que cree que hay que ser “cauteloso” con la predicción de Cedefop sobre la demanda de perfiles medios en 2030.  “Ni siquiera sabemos qué trabajos se van a crear; frenar la formación de universitarios no sería prudente”. Juliá confía en que el mercado español necesite cada vez más titulados superiores. “Las competencias digitales se adquieren, fundamentalmente, en los máster. Dudo que un experto en big data no tenga un nivel de graduado como punto de partida”, añade.

“Las empresas nos demandan ingenieros, pero no hay suficientes, y si no buscan un perfil universitario capaz de abordar el reto digital en cualquier área. No sobran graduados, pero les falta desarrollar habilidades”, explica Ana Portaceli de la Fundación Universidad Empresa, un organismo de la Cámara de Comercio de Madrid que desde hace 45 años estudia el mercado y ofrece becas en compañías pequeñas y grandes. “Se titulan muchos alumnos en Derecho pero ¿saben usar las nuevas herramientas tecnológicas en su campo? O en Medicina, Sociología, Periodismo…”.

Más empleo en FP

En 2018, las ofertas de trabajo que requirieron un grado de FP (el 42,3%) superaron por primera vez a las que demandaban un título universitario (el 38,5%), según la plataforma de empleo Adecco. Los campos con menor empleabilidad, según un estudio del Gobierno, son Bellas Artes (el 50% trabaja a los cuatro años de titularse), Otras lenguas extranjeras (50%) o Derecho (55%). Los más demandados son Medicina (91%), Óptica (90%) o Informática (84%).

“Les decimos que estudien y luego no les ofrecemos puestos a su altura; eso les frustra o les deprime”, lamenta Antonio Abril, presidente de la Conferencia de Consejos Sociales de las universidades (el puente entre los campus la empresa) y secretario general de Inditex. “Empresa y Universidad van en raíles paralelos que no se cruzan, pese a que tienen un interés común: la empleabilidad. En España el 95% de las empresas tienen menos de 10 trabajadores y ofrecen trabajos de bajo nivel tecnológico más acordes a lo que ofrecen los graduados en FP”, indica. Juan Romo, rector de la Carlos III, apuesta por que convivan los campus con institutos tecnológicos de FP superior, como los que hay en Alemania o Holanda muy en contacto con la industria.

Abril cree que hay que agilizar los mecanismos. “Una universidad pública tarda año y medio en cambiar el contenido de una asignatura y tres para crear un nuevo grado. Es un disparate. Por eso compiten bien las universidades privadas, con menos burocracia interna, que ofrecen grados más pegados a la empleabilidad. Hay quien dice que la Universidad no puede ser una fábrica de empleos, pero tampoco puede obviarse que los estudiantes quieren trabajar”.

Los campus vascos mandan a sus alumnos a la empresa

El País Vasco, con un sólido tejido empresarial —cuenta con un 20% de grandes empresas—, siempre fue puntero en la implantación de la Formación Profesional dual (aprendizaje en un aula y un trabajo), y ahora sus tres universidades (País Vasco, Mondragón y Deusto) apuestan por este modelo en sus enseñanzas. La prueba piloto comenzó en 2011 en el Instituto Máquina Herramienta. “El instituto tenía una vinculación muy fuerte con Alemania y Francia y copió su modelo dual”, explica Nekane Balluerka, rectora de la Universidad del País Vasco. Entre el 20% y el 50% de los créditos se aprueban con la práctica.

“Luego el Gobierno vasco reguló estas titulaciones. Tiene que haber una empresa que acoja al estudiante; una formación en competencias con un tutor en la empresa y otro en la Universidad; formar a los tutores y que una agencia externa acredite los estudios”, enumera Balluerka sobre las condiciones.
“Para las empresas es una forma de cuidar y captar talento, porque no hay muchas vocaciones. Y para los estudiantes una palanca hacia la empleabilidad”, prosigue la rectora. El curso que viene la Universidad del País Vasco ofertará 14 titulaciones duales de grado y máster relacionadas con las ingenierías, ADE o Informática.




Fuente: El Pais