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La tediosa vida de un dibujo animado | Cultura


El cortometraje ecuatoriano de animación Afterwork busca imponerse en la primera edición de los Premios Quirino, que serán entregados el próximo 7 de abril en Tenerife (España). La obra compite directamente con el corto mexicano Cerulia y Decorado, una coproducción España-Francia. Estos premios han sido nombrados en honor al italo-argentino Quirino Cristiani, creador del primer largometraje de animación de la historia.

El español Luis Usón es quien tuvo la idea original de este cortometraje ecuatoriano. Usón explica que se trata de un drama social que mueve a su protagonista entre las rutinas y las obsesiones. “El trabajo cansa por su naturaleza repetitiva y puede llegar a destruirte. Los días uno detrás de otro se vuelven indistinguibles”, dice.

El protagonista de Afterwork es una caricatura que surge de un recuerdo de infancia de Usón. El creador creció viendo e identificándose con dibujos animados como el Gato Silvestre o el Coyote, que perseguían eternamente a sus presas. “Yo empatizaba con ellos, siempre los representaban de la peor manera”, recuerda. Para delinear la naturaleza del personaje echó mano del hastío que experimentó en los primeros trabajos que hizo para ganarse la vida. “Eran muy repetitivos, no tenían creatividad ni interés”, dice.

Andrés Aguilar, de la productora Matte CG y coautor del cortometraje, participó en el esbozo de las circunstancias que rodean a este dibujo animado. Fue un trabajo atípico porque no tenían guion. “Llegamos a tener 47 versiones hechas en bocetos para llegar a la narrativa ideal”, cuenta. Usón explica el equivalente de esto en el cine. “Es como haber hecho 47 ensayos generales con actores y cámaras”.

La producción tomó dos años y medio y se realizó de forma remota con varios colaboradores en Ecuador, España y Perú. Se mezclaron tres técnicas: animación en tercera dimensión, animación en segunda dimensión e integración con imagen real. Hasta ahora Afterwork ha sido seleccionado en más de 40 festivales internacionales y en ocho de ellos ha salido triunfante. El año pasado se llevó el Siggraph Asia, en Tailandia, uno de los premios más importantes de la animación 3D en el mundo.

El costo estimado de esta producción, que dura poco más de seis minutos, fue de 60.000 dólares. Pero esta suma es simbólica porque los participantes dedicaron sus horas de descanso para producir. Esta ha sido la única forma de realizar los proyectos de animación en Ecuador hasta ahora. Sin recursos, los largometrajes están a unos cinco años de llegar. Aguilar explica que cada 30 segundos de animación cuesta 20.000 dólares en este país, por lo que quieren probar fuera que son capaces de contar historias usando nuevas técnicas de animación.

“Los cortos no se hacen con afán de ganar dinero ni entrar en un mercado como la televisión. Se hacen como una forma de abrir camino”, dice Usón. “La idea es posicionar globalmente en técnica, tecnología y creatividad, y a la vez empezar a replantearse que la animación no está atada a relatos infantiles o fantasía”.




Fuente: El país

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