Qué tendrá esto del rock and roll que tanto cuesta olvidarlo. Los Rolling Stones nunca se van, Bob Dylan sigue en la carretera, los Kinks anuncian intenciones de reunión… Y ahora van y The Who sacan nuevo disco. En realidad, la banda de Roger Daltrey y Pete Townshend nunca se fue. Simplemente se toman las cosas con bastante calma. Tanto, que «Who» es su primer trabajo en 13 años. Son seis décadas en activo, más de 100 millones de discos vendidos, nueve álbumes Top 10 en USA, diez en Reino Unido, 14 singles en el Top 10 de UK y, ante todo, un ejemplo de dignidad durante sus largos años de actividad. Esto son The Who, una de las bandas más influyentes de la historia, y todavía vivos.

El disco «Who» es la sucesión del estimable «Endless Wire» de 2006 y Daltrey se atreve a asegurar que se trata del «el mejor trabajo desde “Quadrophenia”», su legendario álbum de 1973. Palabras mayores. Por lo pronto, el primer single, «Ball and Chain», ha despertado enormes expectativas al comprobar que hay aquí mucho del Who clásico. Unos acordes iniciales de piano, los típicos riffs de Townshend, la incasdencente y expresiva voz de Daltrey… Y no solo eso, sino que el tema es al tiempo un ataque indisimulado hacia Barack Obama por mantener abierta la prisión de Guantánamo, una de las máximas desatenciones al programa electoral que le llevó a ocupar la presidencia de Estados Unidos entre 2009 y 2017.

El proceso de grabación del disco siguió más o menos todas las pautas de trabajo de la banda. Townshend idea las composiciones, las graba en maquetas, se las pasa a Daltrey y éste propone sugerencias. Después graban (esta vez en Londres y Los Ángeles durante la primavera y verano de este año) y Townshend se encarga de dar el toque final con el productor, en este caso, D. Sardy, quien ha trabajado con gente como Oasis, LCD Soundsystem y Gorillaz. Por su parte, Daltrey añadió una producción vocal con la presencia de su amigo Dave Eringa, conocido por su trabajo junto a Wilko Johnson. En la banda se mantienen el estupendo batería Zak Starkey, el hijo de Ringo Starr, y el tremendo bajista Pino Palladino.

Una rara amistad

«Este nuevo álbum consta en su mayoría de canciones nuevas compuestas el pasado año con dos excepciones. No hay temática, ni concepto, ni historia, solo son canciones que (junto a mi hermano Simon) he compuesto para inspirar a Roger Daltrey, ponerle retos y objetivos a su nueva y revivida voz», decía Townshend en una entrevista promocional. Nada en los The Who actuales tiene el menor atisbo de soberbia o pomposidad. Townshend y Daltrey han sobrevivido a muchas cosas: las pérdidas de dos miembros de la banda tan fundamentales como Keith Moon o John Entwistle, las drogas, las paranoias, los egos, las depresiones, la locura… Su relación desde hace años es extraordinaria. Hasta se puede decir que son amigos, toda una rareza dentro del artificioso mundo de las bandas de música más longevas.

«Roger y yo somos mayores desde cualquier perspectiva, por lo que he intentado mantenerme al margen del romance y también en lo posible de la nostalgia. No quería que nadie se sintiera incómodo. Los recuerdos están bien y algunas de las canciones se refieren a las explosivas circunstancias actuales. Realicé maquetas en el nuevo estudio de mi casa en el verano de 2018, utilizando una colección de instrumentos antiguos y nuevos», cuenta Townshend. Y Para Daltrey, el trabajo demuestra que «Pete no ha perdido un ápice de su magia como compositor, sigue estando en la vanguardia».

Si algo ha caracterizado la carrera musical de The Who es la inteligencia, la mesura en todas las decisiones. Más allá de errores y tropiezos, en su trayectoria siempre hubo enormes dosis de honestidad. No sacaron ni un solo disco que no pensaran que iba a estar a la altura. Tampoco hicieron giras intrascendentes: siempre se entregaron en escena. Y otra distinción importante: nunca tuvieron celos y vieron con agrado la continuidad de las carreras en solitario de cada uno de sus componentes. Reglas básicas de supervivencia que ellos sí entendieron. Solo hay que recordar lo que significó, por ejemplo, su concierto del 27 de julio de 2006 en Madrid, un show absolutamente descomunal en el que la banda se entregó a un público que no se creía lo que tenía delante. El propio Townshend lo calificó como «el mejor que jamás hayamos dado desde nuestra reunión». El nuevo álbum de The Who llega en un momento de hiperactividad para Townshend. Acaba de publicar la novela «The Axe of Anxiety», pretende convertirla en una «ópera-rock» más adelante y la gira del disco propone planes ambiciosos para el próximo año. Comenzará el 16 de marzo en Mánchester y luego llegaría una amplia gira por Estados Unidos antes de regresar a Europa y seguramente a España con uno o dos conciertos.

Es curiosa esta efervescencia para tipos que han rebasado ampliamente los 70 años de edad. «Espero morir antes de hacerme viejo», escribió el propio Townshend para aquel himno de los 60 que fue «My Generation». Pero sí, aquellos eran otros tiempos, aquellos eran otros años, aquellas eran otras vidas. Por eso, «All This Mucic Must Fade», una de las nuevas canciones del disco, expone ese tipo de ironía tan típica (y británica) de Townshend. Aquello de «Toda esta música tiene que esfumarse» no deja de ser un juego de palabras. Porque el compositor de The Who sabe que su obra perdurará. Por cierto, se trata de un tema excelente que remite a los tiempos de «Who’s Next», aquella obra maestra de 1971. Son excelentes noticias para una banda cuya vigencia sigue siendo innegable. Igual que su reconocimiento. Recientemente, y al más puro estilo «Hollywood Boulevard», en el barrio londinense de Camden se inauguró el «Music Walk of Fame» y tanto Townshend como Daltrey descubrieron la primera placa dedicada a una banda de música. Resulta envidiable comprobar cómo Reino Unido defiende su legado cultural y musical. Es probable que «Who» sea el último disco de la banda inglesa, aunque eso es mucho especular con la mente tan inquieta que tiene Townshend. Por lo pronto, ya parece un regalo que con todo ganado el grupo vuelva a reunirse para afrontar nuevos retos, para luchar contra la siempre desagradable comparación con los tiempos de juventud, para exponer que todavía puede haber grandes dosis de dignidad en el negocio del rock and roll. ¿De quién? De The Who.




Fuente: La razon

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