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La revista rebelde de Condé Nast se despide con Hillary Clinton | Estilo


“Y, sin embargo, resistimos”. Es el titular principal de la portada del número de Teen Vogue que se pondrá a la venta el 5 de diciembre, y que podría ser el último que llegue a los quioscos. Según anunció el portal especializado en moda Womens Wear Daily hace unos días, Condé Nast está a punto de retirar el título de su catálogo impreso, aunque no descartan publicar “números especiales en momentos concretos”, según comunicó la compañía.

La frase tiene triple significado. Uno de ellos se aplica a la propia revista, que seguirá existiendo en formato digital. El segundo podría referirse a la campaña de oposición al presidente Donald Trump que la publicación lleva un año agitando desde sus páginas y, sobre todo, desde su web. Y el último alude a la mujer que aparece en la portada: Hillary Rodham Clinton. La candidata demócrata derrotada actúa como editora invitada de una revista que fue concebida en 2003 como la hermana pequeña de Vogue, tan aspiracional y centrada en moda como esta, pero dirigida a un segmento de población mucho más joven, aunque recientemente se había reorientado hacia el activismo político y social.

Portada del mes de diciembre de la revista ‘Teen Vogue’.

“¿Habéis notado que siempre que una adolescente se posiciona sobre un tema importante la gente parece sorprenderse? Teen Vogue se toma a las chicas adolescentes en serio y entiende que estilo y sustancia no son excluyentes”, reflexiona la ex secretaria de Estado en la revista. Clinton —que será una de las participantes del primer Teen Vogue Summit, que se celebrará en diciembre en Los Ángeles— también firma artículos sobre su mejor amiga de la infancia o sobre su hija “y heroína”, Chelsea, y le escribe una carta a su yo adolescente.

Por incongruente que a algunos les pueda parecer que Clinton protagonice una revista con la palabra teen (adolescente, en castellano) en su cabecera, la decisión está en plena sintonía con el giro combativo que el nuevo equipo ha imprimido a la línea editorial en el último año y medio. El cambio fue orquestado por dos veinteañeros convencidos de que la forma de conectar con las generaciones millennial y Z pasaba por hablarles de lo que les mueve a la acción, en la estela de publicaciones digitales como Rookie, de Tavi Gevinson, o Lenny Letter, de Lena Dunham. Así, y sin dejar de lado los artículos sobre vestidos de fiesta o sombras de ojos, la directora de la revista Elaine Welteroth (nombrada en mayo de 2016 con 29 años, afroamericana y considerada por algunos la “anti Wintour”) y el aún más joven director editorial de la web, Phillip Picardi, dieron cabida a nuevas temáticas, nuevos personajes y nuevos tipos de belleza.

Más allá de la última celebrity de la factoría Disney, la portada de la revista apostó por la diversidad racial, y su línea editorial viró hacia asuntos candentes y polémicos como la desigualdad de género, la apropiación cultural, los derechos LGTBI o el movimiento Black Lives Matter. En una entrevista en The Business of Fashion, Picardi admitió que habían “cabreado a mucha gente”, pero sus historias comenzaron a ganar repercusión, y en diciembre de 2016 llegó el punto de no retorno: un artículo de opinión de su columnista Lauren Duca titulado “Donald Trump está haciendo luz de gas a América” se viralizó de forma tan espectacular que hasta el venerado presentador Dan Rather recomendó su lectura. Hoy, la primera pestaña de la web de Teen Vogue (antes que las de moda y belleza) se titula “Noticias y política”.

La estrategia parecía estar funcionando. Pese a haber disminuido su periodicidad en 2017, la revista estaba en boca de todos y había llegado a nuevas audiencias que sobrepasaban con creces su público objetivo. Pero mientras las cifras de la web se disparaban —según The Business of Fashion, en abril de 2017 tenían 12,4 millones de usuarios únicos al mes—, las ventas y la publicidad de la edición impresa siguieron desplomándose. En una entrevista en The Guardian, Welteroth contó que en la marcha de las mujeres del pasado enero una pancarta rezaba: ‘‘Teen Vogue nos salvará a todos”. Sin embargo, la adolescente rebelde del grupo Condé Nast no ha podido salvarse a sí misma.

“My proudest accomplishment is creating a life in which I’m able to do the work I love—on my terms, while having the time and ability to take care of myself,” said 27-year-old Meghann Stephenson, whose account @meghannstephenson is all about self-care. Where does she get her inspiration from? “A few places,” she tells us. “I’ll see a cool girl on Instagram or a vintage book on Ebay, [or] sometimes I’ll just paint a skincare product I’ve been loving lately. I keep an inspiration file of images or items I come across for reference.” Her advice for a good following is valuable: “I honestly post the same as I would if I had 100 followers. I think it’s best to post images of things you love and feel attracted to, it should feel natural. I’ll compose shots sometimes, but in the same way I would compose an illustration, so I really don’t overthink it. I used to be so uncomfortable with posting my work and a selfie, but now I just see it as the whole picture of who I am and what I do.” Her favorite accounts to follow are: @sabinasocol, @jeannedamas, @purienne, @the_file, @noemiferst. What are your favorite accounts to follow? Comment below! ✨ #ShineTheory

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Fuente: El país

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