Deporte

La prórroga de Casilla


El 25 de noviembre, Kiko Casilla jugó su último partido con el Real Madrid. Ya ni disputó la vuelta contra el Fuenlabrada, tres días después, porque Zidane usó ese choque para darle minutos a Keylor Navas. Desde que llegó al conjunto blanco hace tres temporadas el portero catalán sabe que su papel es cubrir las ausencias del guardameta de Costa Rica y disfrutar de la Copa del Rey.

Como del choque de hoy contra el Numancia. Sin embargo, el de esta noche puede ser aún más especial porque Casilla está a la espera de que se confirme el fichaje de Kepa, lo que le dejaría como tercer portero o con la necesidad de buscarse un equipo para lo que queda de temporada. Sin embargo, Zidane, ayer, negó la salida de algún futbolista: «No voy a revelar la conversación que tuve con Florentino Pérez y José Ángel Sánchez en Valdebebas. Hablamos de todo y también de refuerzos. Hoy en día no va a haber fichajes. Luego, hasta el 31 de enero, puede pasar de todo. Lo que no quiero es que salga ningún jugador de esta plantilla. Un entrenador lo que hace es montar su plantilla al inicio de la temporada. Voy a pelear con todos ellos hasta el final».

Fue tajante el entrenador blanco, aunque habrá que ver qué sucede en las próximas horas, cómo se mueve el Madrid y qué decide, entonces, Kiko Casilla, que ha aceptado bien su papel como segundo guardameta, manteniendo una buena relación con Keylor, siendo tan profesional como siempre en los entrenamientos, pero que es consciente de que no es lo mismo ser el tercer guardameta, pues eso ya le deja sin opciones de jugar ni un minuto. En su primera temporada, cuando Keylor Navas estuvo a un nivel espectacular, Casilla disputó 630 minutos; la pasada, en cambio, sumó más de mil más: 1.720 y eso que el Madrid cayó en la segunda ronda de la Copa. 900 lleva ya esta campaña, en la que ha sido titular 10 encuentros, aprovechando una lesión de Keylor Navas. Quién sabe si hoy serán unos de sus últimos minutos en la portería.

Casilla nunca se ha quejado de su situación ni ha puesto en duda las decisiones de Zidane. Con 13 años llegó al Madrid porque era un portero alto y fuerte, que había aprendido a mandar en Tarragona. Iba a ser jugador de voleibol, pero le convencieron para que se hiciera guardameta. Mejoró en la cantera blanca, pero después no tuvo un sitio en el primer equipo y se marchó a buscarse la vida. Cuando regresó al Madrid hace tres temporadas, lo hizo sin condiciones y con todo de su parte para ayudar. Su foto con el electrónico de los cambios poniendo 12 al final del encuentro de Cardiff ya es un icono del madridismo.

«No me gusta hablar de los jugadores que no son míos. No es jugador del Madrid», contestaba acerca de Kepa ayer Zidane, que no quiere adelantar acontecimientos y no quiere perder el foco de lo que es importante. El Numancia suena menor, pero la Copa no es un asunto sin importancia viendo lo cara que se ha puesto la Liga.




Fuente: La Razón

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