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La primera dama de FemCat

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Elena Massot se convirtió en enero en la primera mujer en presidir una organización empresarial catalana, FemCat, y desde entonces, explica, su nuevo puesto le ha dado mucha “visibilidad”. “En el ámbito económico somos apenas 30 las mujeres con cargos de relevancia pública en Catalunya”, reconoce.

Massot es desde el 2015 consejera delegada de Vertix, inmobiliaria familiar fundada por su padre, el empresario Felip Massot. “A las mujeres nos cuesta asumir cargos públicos, porque tenemos una doble agenda, familiar y laboral. Y por eso mismo en las asociaciones hay pocas mujeres, y las que se incorporan no se sienten cómodas en entornos donde hasta las conversaciones son muy masculinas. Pero eso está cambiando, porque cada vez hay más mujeres y porque con los hombres más jóvenes hay más sintonía”, señala.





Ella misma reconoce que rechazó inicialmente la propuesta del anterior presidente, Pau Relat, para ocupar el cargo, aunque llevaba cuatro años como vicepresidenta. “Le dije que era demasiada carga. Pero Pau me convenció”. Hoy se declara satisfecha de su decisión: “Hay gente extraordinaria, que sin cobrar ni un euro se dedica a intentar ayudar para que este sea en 20 años un país mejor”.

La directiva empezó con FemCat desde las primeras reuniones para crearla. Tenía 30 años, un niño de 3 meses, y al cabo de dos años nació su segundo hijo. Luego llegó la crisis, y la prioridad fue sacar la empresa adelante, pero con una “dedicación intermitente” siguió siempre vinculada a FemCat.


La directiva fue una de las fundadoras de la patronal en el 2004 y era hasta ahora su vicepresidenta

Massot empezó en la empresa familiar en 1996 tras acabar los estudios de Administración de Empresas. “Estaba estudiando también Derecho y tuve que acabarlo en la UOC”, recuerda. Una inmersión profesional habitual en las empresas familiares, que hoy sin embargo lamenta. “Cuando eres joven es el momento ideal para hacer cosas que luego serán imposibles, como tomarse un año sabático, vivir en el extranjero o desarrollar una carrera profesional en otros sectores”. Y ese inicio temprano encasilla también. “En la empresa me conocían desde niña, cuando iba con el uniforme del colegio. Y es más difícil ganarse el reconocimiento profesional que volviendo a la empresa tras una carrera profesional propia”, explica.





Como responsable del área comercial le tocó gestionar el derrumbe de las ventas cuando estalló la burbuja inmobiliaria. “Había gente que había dado las arras y no podía comprar porque el banco no les daba el crédito. Tuvimos que buscar soluciones, caso por caso”. Con todo, Vertix fue de las pocas inmobiliarias que sobrevivió. “La empresa estaba poco endeudada, y por eso aún estamos aquí”, resume. Por el camino, la intervención de Catalunya Caixa llevó a concurso la inmobiliaria en la que participaban conjuntamente y tuvo que ceder al Sabadell los activos de sus sociedades para saldar sus deudas.

Vertix factura 60 millones de euros, lejos de la actividad de hace una década, y emplea a 50 personas. Tiene promociones en el área de Barcelona, con sus mayores desarrollos en El Prat de Llobregat y en Sitges. Y delegaciones en Valencia, Madrid y Baleares.


Desde el 2015 dirige la inmobiliaria familiar, que tras superar la crisis factura ahora 60 millones de euros

Uno de los problemas de Vertix y de todo el sector promotor, el retraso de las administraciones públicas en dar permisos de obras, es también uno de los ejes de las propuestas de FemCat: la reforma de las administraciones para convertirlas “en motor de eficiencia del país”. Otros de los programas de la patronal son acercar la formación a las necesidades de las empresas, promocionar las profesiones técnicas entre mujeres para aumentar la oferta de estos profesionales e impulsar el conocimiento de idiomas, un déficit crónico de los trabajadores catalanes.





Massot rechaza la etiqueta que tilda a FemCat de patronal independentista. “Nuestro nombre significa Federación de Empresarios de Catalunya. Queremos mejorar nuestro país, entendiéndolo como el territorio donde vivirán nuestros hijos, hacerlo más innovador, más competitivo y abierto al mundo y a la vez aumentar la cohesión social. Si fuésemos Fem La Rioja o Fem Andalucía nadie diría nada”, lamenta.








Fuente: LA Vanguardia

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