Una primera barrera natural de burbujas, resultado del aire comprimido que sale de un tubo perforado que discurre por el fondo de un canal de Ámsterdam frena los plásticos, pero no los barcos ni los peces, antes de su llegada al océano, un proyecto que limpiará las vías fluviales de los desechos ocultos.

La primera Gran Barrera de Burbujas está instalada debajo del muelle de Westerdok, un distrito histórico de Ámsterdam, y al suponer una pared natural formada por burbujas de aire, no interrumpe la vida fluvial: los peces tienen vía libre para seguir circulando por el agua y los patos saltan una y otra vez las burbujas.




Fuente: Agencia Efe

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