Hay derrotas que no lo son tanto. Eliminaciones que, lejos de abatir la moral de un vestuario, la refuerzan. Marcadores como el que cosechó el Divina Seguros Joventut ante el Real Madrid en la semifinal de la Copa del Rey, convertida en la última etapa verdinegra en el WiZink este año. Fue un equipo imparable el de Laso ante un rival cansado física y mentalmente tras su enorme esfuerzo ante el Baskonia. La Penya se vuelve antes de tiempo a Badalona, pero lo hace con una sonrisa y con la satisfacción de haber dado la cara ante dos de los mejores equipos de Europa.





No le quedaron fuerzas a Laprovittola para repetir su histórica exhibición de cuartos de final. Intrascendente el argentino, al equipo de Durán no le quedaron armas para hacer daño al todopoderoso Real Madrid. La victoria blanca se confirmó en la pintura, donde la Penya fue tremendamente inferior. Igualadas las fuerzas en el tiro exterior, los rebotes dieron mucha vida a los de Laso, que se volvieron a dar otro festín en esta Copa.


El Joventut se vuelve a casa antes de tiempo pero con la satisfacción de haber firmado una Copa notable

El Madrid alcanzó la barrera psicológica de los diez puntos ya en el primer cuarto, cuando un triple de Llull situó el 26-16 en el marcador (minuto 9). Los anfitriones rompían el partido muy pronto y las nubes ya no iban a escampar en territorio verdinegro. Ayón mandaba bajo los aros pese a la hermosa resistencia que intentaba plantear Todorovic, cuyas canastas, todas ellas con el balón dando paseos por el aro.

El partido pareció romperse en el segundo cuarto cuando una canasta con tiro libre incluido de Felipe Reyes situaba el 41-25 (minuto 16). Fue entonces cuando el Joventut impuso su primera dosis de orgullo sobre el parquet y firmó un 2-11 de parcial con los triples de Ventura y un Morgan que empezaba ya a calentar su muñeca.


El Madrid fue muy superior en la pintura capturando hasta 13 rebotes más que la Penya

La reacción de los de Badalona fue un espejismo. Sin Laprovittola, que seguía sin dar señales de vida, la Penya era incapaz de responder al caudal ofensivo del Madrid, bien liderado de nuevo por Deck y después por Randolph y Campazzo. El tercer cuarto fue un suplicio para los verdinegros, que fueron recibiendo una bofetada tras otra sin reaccionar.





Cuando todo invitaba a tirar la toalla a la lona, llegó la segunda dosis de orgullo del Joventut. Esta vez fue Conor Morgan el que se disfrazó de líder y por momentos emuló al Laprovittola de cuartos. El canadiense anotó 13 puntos en menos de cinco minutos para alimentar las esperanzas de su equipo pero la misión se antojaba imposible ante un Madrid cuya amplitud de banquillo acabó por sentenciar su victoria.

El equipo que dirige Pablo Laso dispondrá así de una oportunidad de vengarse del Barça en la final después de su derrota el año pasado en Gran Canaria. Lo único que es seguro es que por décimo año consecutivo Barça o Madrid levantarán el trofeo.








Fuente: LA Vanguardia

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