Miguel Veyrat (Valencia, 1938) es un poeta cuya obra ha evolucionado, desde su Antitesis primaria (Adonáis, 1975) y a lo largo de una veintena de libros, fuera de catálogos generacionales y alineamientos estéticos. Periodista de dilatada trayectoria, es un poeta raro, de escritura basada en la convivencia de las quiebras del lenguaje y sus hendiduras con el pensamiento filosófico y con las verdades de la vida. Furor & fulgor, su último libro, no se aleja de esos vectores. Al contrario, explora y ahonda en ellos.

Compuesto de poemas breves que ordena en 11 capítulos, es una recapitulación entre metafísica y existencial sobre lo que la experiencia ha acumulado al cabo de los años, sobre la poesía y el arte como sustentos, y sobre la etapa final de la vida: “Acercarte finalmente a la última orilla / Frente al infinito / donde tu fulgor se acaba sin respuesta”. Veyrat recorre senderos que bordean lo irracional sin desbordar el límite, y se adentra en el misterio de la palabra con un pulso seguro que a veces recuerda al último Valente —“pensamiento, imagen, ritmo y silencio”, que escribiera María Zambrano, cita que precede a uno de los capítulos del libro— y aspira a asentar una suerte de mística laica en la que asoma, como contrapunto, la crítica a ciertas vergüenzas colectivas de nuestro presente: “Yo también sería el / Niño abandonado en la frontera”.

Una poética de excepción que es, en el fondo, el dibujo de un proceso de búsqueda en esas zonas desconocidas que no explican pero sí emocionan, que viven con otra lógica y respiran en el lenguaje, que se ocultan tanto en la oscuridad, en la sombra, como en su reverso, en la luz. Lejos de lo conocido pero siempre alerta entre los pliegues del idioma. Una pugna permanente, sin salida o con una única y desazonadora salida: el propio poema como escenario donde se cumple ese arte sin explicación de “nombrar la innombrable” para, aunque parezca una contradicción, “reconocer el mundo”, empeño en que Veyrat ha anclado toda una filosofía del límite. La originalidad, la ruptura, el riesgo circulan por las páginas de Furor & fulgor para sorprender e inquietar y para invitar al pensamiento. Objetivos que cumple con creces.




Fuente: El país

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