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La OCNE se angustia


El tema de los tres conciertos de la semana pasada no puede ser más adecuado a la situación que vive la OCNE en estos días, con profesores que han pedido la excedencia y una acumulación de problemas. La encuesta realizada entre sus atriles y difundida en medios de comunicación ha sido demoledora para su director técnico y su director principal. El primero se encuentra de baja desde hace semanas y no hay un responsable con quien hablar. En fin, que todos esperamos que el INAEM tome alguna decisión. Al menos para que desaparezcan las angustias de algunos de los músicos de la orquesta. Las angustias que reflejan Dutilleux y Haydn son bien diferentes. «Tout un monde lointain…» muestra la peculiar personalidad de un compositor que quiso mantener su estilo por encima de las vanguardias de su época. Se consideraba así mismo como un «inventor de música» y realmente esta partitura es un auténtico invento. Responde a un encargo de Mstislav Rostropovich y sólo un solista de su categoría puede responder a sus exigencias. Gautier Capuçon lo logró desde las sonoridades más íntimas de «Enigme» a las explosiones sonoras de «Hymne» con su impresionante recogimiento final. En cambio, Haydn expuso sus angustias de forma elocuentemente extrovertida ante el mundo que se desmoronaba allá por finales del siglo XVIII, en lo que tenía mucho que ver Napoleón. Quizá tuvo que ver en ello el triunfo del almirante Nelson en la batalla del Nilo. Frente a la ternura del «Incarnatus est» resulta impactante la rotunda solidez del «Benedictus».

Obras de Dutilleux y Haydn. Cello: Gautier Capuçon. Voces: Christina Gansch, Sophie Harmsen, Robin Tritscller y Ludwig Mittelhammer. Orquesta y Coro de la Com. de Madrid. Director: David Afkham. Auditorio Nacional. Madrid, 27-I-2019.




Fuente: La razon

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