Economía

La OCDE alerta de la creciente desigualdad en los ingresos de los pensionistas españoles | Economía


Dos “megatendencias” impregnan la evolución futura de la población mundial: el envejecimiento y el aumento de las desigualdades. La OCDE, el club que reúne a los 35 países más desarrollados del mundo, analiza en su informe Evitando la desigualdad en la vejez cómo estos dos efectos interactúan entre sí. Y, en la comparación internacional, España no sale especialmente bien parada, sobre todo en la situación en la que quedarán los jubilados del futuro –con pensiones cada vez más desiguales- y los jóvenes del presente -con dificultades crecientes para entrar en el mercado laboral-.

La OCDE compara la situación de los pensionistas españoles con los de la media de los países ricos. Y llega a la conclusión de que mientras los primeros dependen casi totalmente de los ingresos que obtuvieron durante su vida laboral, en el resto de países este vínculo es más débil. “Esto derivará probablemente en una mayor desigualdad en los ingresos de los futuros pensionistas”, asegura la ficha sobre España que acompaña al estudio.

“España no dispone de fuertes redes de seguridad que redistribuyan los ingresos de las pensiones, al contrario que muchos países de la OCDE que tienen estos mecanismos como complemento de los esquemas ligados a los ingresos previos”, añade el texto. El panorama que pinta la OCDE para los pensionistas es especialmente negro para los menos educados y para las mujeres que abandonaron el mercado laboral para ocuparse de sus hijos o de otros familiares. “El rápido envejecimiento de la población española va a magnificar los problemas creados por unos ingresos insuficientes y una mayor desigualdad entre los futuros pensionistas”, continúa.

La OCDE recuera estudios anteriores que sitúan a España en un futuro no muy lejano –el año 2050- como el segundo país más envejecido del mundo, tan solo por detrás de Japón. Así, en 33 años habrá 76 ciudadanos españoles mayores de 65 por cada 100 en edad de trabajar, es decir, entre 20 y 64 años. Actualmente, esa proporción es de 30 a 100. Y ese acelerado envejecimiento es uno de los factores que disparará la desigualdad.

El organismo también alerta sobre los elevados niveles de pobreza en España, que aumentaron durante la crisis que comenzó en 2007, un problema especialmente agudo entre los niños. Esta pobreza infantil suele acarrear problemas durante la vida adulta. “Es necesario emprender acciones ahora para evitar que estas desigualdades arraiguen”, añade la nota de la OCDE sobre España.

El estudio del organismo aborda el fenómeno del “envejecimiento con desigualdad” en todo el mundo. Y saca conclusiones preocupantes. Por ejemplo, que los jóvenes actuales corren el riesgo de afrontar unos niveles de pobreza y de desigualdad mucho mayores que sus padres. Estas generaciones vivirán más y están experimentando unas condiciones laborales cada vez más inestables y una distribución de la riqueza en la que abundan los extremos: unos pocos que ganan mucho y unos muchos que ganan poco. “Esto contribuye a ampliar la desigualdad en las edades avanzadas, mientras que las disparidades socio-económicas en la salud siguen siendo grandes”, alerta la OCDE.

Los problemas ligados a la desigualdad en las edades avanzadas son más agudos aún en los países en vías de desarrollo, muchos de los cuales están experimentando un rápido proceso de envejecimiento de la población sin contar con un eficiente sistema de protección social.

Es cierto que en la mayoría de los países los ingresos medios de la población son aún mayores que los de los grupos de edad parecidos en generaciones anteriores, pero esta situación está cambiando y ya no ocurre con los nacidos a partir de los años sesenta del siglo pasado, que empiezan a ver cómo sus retribuciones son inferiores a las que tenían sus padres a su edad. “La desigualdad en los ingresos ha crecido de generación en generación en dos terceras partes de los países analizados, sobre todo entre los más jóvenes”, confirma la OCDE.

En su informe, la OCDE rastrea la desigualdad no solo en función de la edad, sino relacionado con factores tan dispares como la salud –las personas con problemas de salud suelen ganar menos-, la educación –los que tienen bajos niveles formativos tienden a dejar de trabajar antes-, o el sexo –las pensiones que cobran las mujeres mayores de 65 años son un 27% menor que las de los hombres; y la pobreza en la vejez afecta mucho más a ellas que a ellos.




Fuente: El país

Comentar

Click here to post a comment