Desaparecida la purpurina del último Mundial, el fútbol femenino español vuelve a su rutina con la ambición de tener cada vez más ojos encima en su día a día. Y no es un reinicio cualquiera. Nada, seguramente, puede ser ya igual después de meter 60.739 espectadores en un estadio (en el Wanda, durante el pasado Atlético-Barcelona), de colar a su primer equipo en una final de la Champions (el conjunto azulgrana), de que la selección ganara su primer partido en un Mundial y, sobre todo, de recibir por fin al gran deseado, el Real Madrid, que durante tanto tiempo se hizo el esquivo. El fenómeno es una realidad y los despachos del Bernabéu han aceptado entrar en este universo. Aunque esta temporada lo harán todavía bajo el nombre del Club Deportivo Tacón, un recién ascendido a Primera que, a partir de la 2020/21, competirá con el escudo blanco si los socios compromisarios del Bernabéu dan su aprobación el próximo 15 de septiembre.

La presentación de la nueva Liga, tutelada ahora por la Federación, recordó mucho a esa purpurina mundialista. Estuvieron en la sede del principal patrocinador, Iberdrola, jugadoras y representantes de los 16 conjuntos, el presidente Luis Rubiales, y multitud de medios de comunicación. El reflejo de los nuevos y buenos tiempos para un deporte que vive su propio big bang y que ha adelantado por la derecha al resto de modalidades femeninas en España. “Yo no recuerdo un acto de este tipo. Es muy bonito”, comentaba en pleno cóctel Mariasun Quiñones, la portera de 22 años de la Real Sociedad, vigente campeona de la Copa del Rey. “No nos podíamos imaginar esto hace unos años, pero era el objetivo. No es una moda, hemos venido para quedarnos”, advirtió la rojiblanca Amanda Sampedro, de 26 años, capitana de la selección y una de las referencias del Atlético, el club dominador en el último trienio. Todos hablaron en el evento celebrado este martes a mediodía en Madrid menos el más reclamado, el Tacón, en voto de silencio hasta mediados de septiembre.

El equipo, que ya entrena en Valdebebas con sus ocho fichajes, es el gran foco del nuevo curso y más en la primera jornada, este próximo fin de semana, porque el calendario le ha preparado un duelo a domicilio con el Barcelona (sábado, 18.00), actual subcampeón de Liga y Liga de Campeones. “[El Madrid] nos faltaba a nosotras y a ellos. Si se han sumado es porque lo echaban de menos”, afirmó Amanda Sampedro, pelo en punta y verbo sin pausa. Reconoce que le tiene ganas a los futuros derbis madrileños, que se jugarán el 22 de diciembre y el 10 de mayo, en la penúltima jornada. “Va a ser atractivos, en especial para nosotras”.

El Atlético manda en España en los últimos tiempos. Desde que empezó el siglo, la hegemonía de la liga femenina se ha ido repartiendo por periodos de tres o cuatro años entre diferentes equipos. Primero fue el Athletic (2002-05), luego el Rayo Vallecano (2008-11), después el Barcelona (2011-15) y ahora el Atlético (2016-19). “El objetivo es siempre ser campeonas. Hay que tener paciencia y persistencia”, señaló Pamela Tajonar, portera mexicana del Barcelona de 34 años que llegó a España en 2011, a jugar en el Málaga, y que ha visto cómo el número de extranjeras se ha multiplicado. “Eso es señal de que aquí hay apoyo”, matizó.

Los días de vino y rosas no pueden ocultar tampoco la asignatura pendiente del fútbol femenino, el convenio colectivo, que sería el primero en el deporte femenino en España. La negociación se alarga ya durante muchos meses y no parece que vaya a resolverse a corto plazo. La amenaza durante el verano de las jugadoras de no iniciar la competición por este asunto estuvo sobre la mesa. “Esto siempre ha sido una profesión, aunque en algunas épocas no hayamos podido vivir de esto. Lo tenemos que lograr como sea”, reclamó la barcelonista Tajonar. “Estamos en nuestro derecho de poder reivindicarnos”, zanjó la realista Quiñones.

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Fuente: El Pais

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