Suele decirse que los uruguayos son gente tranquila, amable y de perfil bajo, algo que puede comprobarse en la cercanía de cualquiera de sus personajes públicos, en la sencillez con que viven su día a día y en la poca importancia que se da la mayoría de ellos.

Quizá uno de los ejemplos más claros sea el del expresidente José Mujica, muy cuestionado por diferentes motivos en el ámbito nacional pero muy admirado en el contexto internacional, y destacado por su informalidad en la vestimenta, su falta de protocolo en los encuentros o su manera rudimentaria de vivir, incluso en su época al frente de la jefatura del Estado uruguayo (2010-2015).




Fuente: Agencia Efe

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