No fue deshidratación, ni hambre, ni cansancio. La niña inmigrante de siete años Jakelin Caal, cuya muerte conmocionó a Estados Unidos al producirse mientras estaba detenida por la policía de fronteras, murió por una infección bacteriana que se le extendió rápidamente a sus órganos vitales. Así lo establece, cuatro meses después de los hechos, la autopsia de la oficina forense del condado de El Paso, Texas. Las conclusiones del informe contradicen la primera versión de la policía de fronteras, que dijo que la niña llevaba días sin comer ni beber y murió por deshidratación.

Jakelin Ameí Rosmery Caal Maquin había cumplido siete años el pasado 3 de diciembre, mientras viajaba por México con su padre camino de Estados Unidos. Cruzaron la frontera el jueves 6 por la noche en una zona desértica de Nuevo México, uno de los puntos más remotos para pasar. Iba en un grupo de 163 inmigrantes que se entregaron a la Patrulla Fronteriza. Jakelin y su padre, Nery Caal, fueron trasladados de madrugada a un centro de detención a hora y media de allí. La niña empezó a vomitar en el trayecto. Fue trasladada con fiebre a un hospital de El Paso. Murió en la madrugada del 8 de diciembre.

Según la autopsia que ha terminado este viernes la oficina forense del condado de El Paso, la causa de la muerte es una infección por estreptococo. La autopsia encuentra rastros de infección los pulmones, la glándula suprarrenal, el bazo y el hígado, así como una acumulación de líquido en el cerebro. La autopsia describe una infección que se extendió rápidamente y resultó en un fallo multiorgánico. La autopsia no aventura el origen de la bacteria que provocó la infección. La autopsia también revela la presencia en sangre del sedante diazepam.

Las conclusiones del informe forense contradicen la primera versión que publicó la policía de fronteras nada más conocerse el caso. El cuerpo no informó de la muerte hasta una semana después, el día 15 de diciembre, cuando The Washington Post publicó la noticia. El diario recogió la versión de una fuente anónima de la Patrulla Fronteriza que aseguró que la niña había muerto deshidratada porque “no había comido ni bebido durante días” durante su travesía por México.

La versión inicial fue dudosa desde el principio, ya que el padre de la niña, Nery Caal, declaró que habían comido sin problemas y que la niña estaba bien cuando cruzaron. Al mismo tiempo, declaró que el tato de la Patrulla Fronteriza había sido en todo momento correcto y que les habían dado de comer y beber durante las horas que estuvieron en el desierto esperando a ser trasladados al centro de detención.

El caso de Jakelin Caal provocó un atormenta política en Estados Unidos alrededor de las condiciones en las que son “procesados” los inmigrantes irregulares que cruzan la frontera o se presentan en los puertos de entrada para pedir asilo. Políticos demócratas de Texas como Joaquín Castro y Beto O’ Rourke (ambos hoy candidatos a la presidencia), exigieron explicaciones inmediatas. En el discurso de Donadl Trump sobre el Estado de la Unión, la congresista Alexandria Ocasio Cortez llevó en la solapa una chapa con la imagen de Jakelin Caal.

El día de Navidad, murió otro niño mientras estaba detenido por la Patrulla Fronteriza. Felipe Gómez Alonzo tenía ocho años, también viajaba con su padre y era de Guatemala. La segunda muerte en tres semanas de un niño pequeño detenido hizo que el Departamento de Interior, de quien depende la seguridad en la frontera, ordenase exámenes médicos a todos los niños bajo su custodia.




Fuente: El país

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