La NASA anunciará esta tarde las empresas seleccionadas para construir y lanzar al espacio el primer elemento de la estación Gateway, que la agencia estadounidense planea situar en órbita alrededor de la Luna como base para misiones tripuladas a la superficie lunar y a Marte. Una de sus funciones será dar soporte al programa Artemisa, con el que la NASA quiere volver a enviar astronautas a la Luna antes del fin de 2024.

Con la Gateway (en inglés: “puerta de acceso”), la NASA pretende construir una especie de campamento base a 400.000 kilómetros de la Tierra. La idea es que sirva como almacén de combustible y piezas de repuesto, como centro de operaciones y como observatorio científico, para misiones tripuladas y robóticas a la Luna y a Marte .





En las misiones tripuladas a la Luna, los astronautas llegarán primero a la estación y desde ahí podrán aterrizar en el satélite a bordo de naves reutilizables diseñadas específicamente para ese fin, que actuarán como lanzaderas. Para propulsar estas naves, a largo plazo la NASA planea obtener combustible a partir del agua helada y otros materiales que robots y astronautas extraigan de la Luna, mediante misiones coordinadas desde la propia estación. Los controladores de las misiones, además, utilizarán la Gateway como un relé de comunicaciones entre la superficie lunar y la Tierra, según informa la NASA.


La Gateway será una especie de campamento base a 400.000 kilómetros de la Tierra para misiones al espacio profundo

La Gateway es un proyecto liderado por la agencia espacial estadounidense que cuenta con el apoyo del resto de socios de la Estación Espacial Internacional (EEI): la Agencia Espacial Europea (ESA), Roscosmos (la agencia espacial rusa), la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) y la Agencia Espacial Canadiense (CSA). La última fue el primer socio en anunciar oficialmente su colaboración en la estación Gateway, el pasado 28 de febrero. La ESA, que participaría en la construcción de dos módulos, prevé anunciar su decisión en el Consejo Space19+, que en noviembre de este año reunirá a los ministros europeos responsables del ámbito de la exploración espacial, según anunció la agencia en marzo.





El primer componente de la Gateway será el elemento de energía y propulsión (PPE por sus siglas en inglés), que generará electricidad a partir de luz solar, captada por gigantescos paneles como los de la EEI. Esta energía no sólo servirá para alimentar la estación, sino que permitirá impulsar un motor de propulsión eléctrica solar para mover la estación, con un gasto de combustible diez veces menor que los sistemas convencionales, según la NASA. Gracias a este motor, la Gateway podrá desplazarse y cambiar su órbita en torno a la Luna, lo que permitirá explorar varias regiones de su superficie.


Se prevé el lanzamiento del primer componente de la estación a finales de 2022 y podrá alojar astronautas en misiones de larga duración en 2028

La meta de la NASA es lanzar este primer componente a finales de 2022, a bordo de un cohete privado no tripulado. El resto de componentes los lanzarán mayoritariamente cohetes Space Launch System (SLS), que la NASA está desarrollando para enviar naves al espacio profundo. Para 2028, la estación estará lista para hospedar astronautas en misiones de hasta tres meses. Contando todos sus componentes, será mucho más pequeña que la EEI, que suele acoger misiones de medio año: el interior de la Gateway tendrá el tamaño de un apartamento.





El anuncio del primer paso en la construcción de la Gateway llega diez días después de que la administración del presidente Donald Trump solicitara al Congreso estadounidense un aumento del presupuesto de la NASA en 1.600 millones de dólares para 2020, con el objetivo de impulsar los programas de exploración espacial. Especialmente la exploración de la Luna, en la que la estación Gateway jugará un papel central.

Antes de que los astronautas puedan viajar a la Gateway, no obstante, quedan por resolver algunos retos. Por ejemplo, cómo hacer que las misiones a la estación sean sostenibles y minimizar el costoso envío de recursos desde la Tierra. O cómo proteger a los astronautas al bombardeo de radiación cósmica al que estarán sometidos, lejos del manto protector del campo magnético de la Tierra.








Fuente: LA Vanguardia

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