Una habitación con baño propio alquilada en un piso bajo del edificio Adicora de la calle Camino de Santiago de Alcalá de Henares. Así es cómo
compartieron durante un tiempo
sus vidas M.M., de 42 años, y su pareja, la joven de 22 años desaparecida desde octubre de 2017 y cuyo cuerpo ha aparecido descuartizado
en un arcón frigorífico de la citada vivienda. A falta de los resultados de la autopsia que confirmen la principal línea de investigación, la Policía mantiene detenido desde la pasada madrugada al supuesto agresor, natural de Linares Jaén.

Se trata de la segunda vez que la Policía interroga a M.M. La primera fue la pasada semana, para lo que pidió salir antes del trabajo en el Bar Gigante, también en Alcalá de Henares. Así se lo reconoció a la dueña del local, a quien no negó que había sido convocado en la comisaría para aportar datos que pudieron resolver la misteriosa desparición de la joven, cuya identidad no ha trascendido. “No sospeché nada raro, actuó con total normalidad. En todo este tiempo ha sido un camarero ejemplar”, ha reconocido a los micrófonos de la agencia Atlas.





No ocurrió lo mismo con la Policía, ya que los agentes sospecharon rápidamente de él. Especialmente después de que el arrestado no les permitiera inspeccionar el interior de la habitación independiente que tenía alquilada.Allí, dentro del baño, es donde guardaba el cuerpo desmembrado de la víctima.

El arrendador de la habitación también ha dado su versión a la prensa sosteniendo que jamás sospecho de nada parecido. Reconoce que el inquilino siempre ha mantenido un comportamiento más que correcto y que, mientras iba pagando las mensualidades, jamás entró en la estancia alquilada.









Fuente: LA Vanguardia

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