Por más improbable que sea que unas apacibles vacas pastando provoquen un corte en la red de un gigante tecnológico, no es menos posible. Y así lo ha desvelado Urs Hölzle, vicepresidente de Google, alto responsable de la infraestructura técnica de la compañía, que ha difundido una curiosa investigación interna para determinar qué estaba causando unos breves cortes en uno de los canales de fibra óptica de gran capacidad instalados por la compañía en EE UU.

En un hilo de Twitter, Hölzle, uno de los cerebros de la compañía, ha difundido que la compañía había detectado pequeños cortes en una de sus líneas de fibra, de varios terabits de capacidad, a su paso por el Estado de Oregón. Estas caídas, que en la compañía denominan flaps (algo así como «aleteos») no son infrecuentes en las líneas de fibra aérea, que al ir concatenada a los cables de alta tensión, pueden dañarse por el mal tiempo. «Pero esta vez nos encontramos con algo distinto», ha apuntado el ingeniero suizo. «La línea de fibra que había caído al suelo seguía funcionando bien».

Las pesquisas concluyeron que el cable había caído a tierra, pero seguía transmitiendo datos. La única novedad era que un granjero había empezado a pastorear a sus vacas por la misma zona donde estaba el cable. «Cada vez que una pisaba el cable, lo doblaba lo suficiente como para causar un parpadeo». Misterio resuelto.

«¿No me creéis?», ha escrito Hölzle en su último tuit del hilo sobre vacas y alta tecnología. «Aquí está la imagen que ha capturado lo ocurrido: la línea de alta tensión, el de fibra caído en el suelo y una vaca, al fondo». «Sois los primeros en escuchar esto», ha concluido con humor.

Desde su llegada a Google, el ingeniero suizo se ha mostrado preocupado por el coste medioambiental del consumo de energía de los ordenadores y ha puesto en marcha varios programas para reducirlo. El pasado febrero se refirió en un blog de su compañía a una publicación en la revista Science, que destacaba que el volumen de computación de los centros de datos creció un 550% entre 2010 y 2018, pero la electricidad consumida apenas creció un 6% en el mismo periodo. 




Fuente: El país

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