Matteo Salvini, este jueves en Pescara. En vídeo: declaraciones del ministro del interior, Matteo Salvini, y del primer ministro italiano, Giuseppe Conte. Stefano Cavicchi LaPresse | VÍDEO: REUTERS

Salvini ha formalizado este viernes por la mañana sus amenazas de tumbar el Gobierno. Su partido, la ultraderechista Liga, ha presentado una moción de censura contra el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, al que hasta ahora apoyaban en coalición con el antisistema Movimiento 5 Estrellas (M5S). El paso de la formación del ministro de Interior pone en marcha oficialmente el procedimiento para desmantelar el Ejecutivo y para sondear futuras posibilidades, como la búsqueda de otra posible mayoría en esta legislatura o la convocatoria de elecciones.

Matteo Salvini, vicepresidente y ministro de Interior, ya había anunciado el jueves que daba por rota la alianza de Gobierno y exigió elecciones anticipadas, después de dos días de crisis en los que las tensiones y las divergencias en la coalición en diversos temas, como la alta velocidad, la política fiscal o la relación con Europa eran cada vez más profundas y difíciles de salvar. “Demasiados noes hacen daño a Italia que, en cambio, necesita volver a crecer y volver a votar rápidamente. Quien pierde el tiempo perjudica al país y solo piensa en la poltrona”, se lee en una nota enviada por el partido después de la presentación de la moción en el Senado.

Tras la retirada del apoyo de la Liga al Gobierno, el primer ministro tenía dos opciones: presentar su dimisión al presidente de la República, la preferida de Salvini, o acudir al Parlamento para verificar su apoyo, y se ha decantado por la segunda. Lo anunció el jueves al borde de la medianoche, en una convocatoria extraordinaria en la que también cargó duramente contra Salvini, a quien acusó de ser el único responsable de la caída del Gobierno y de oportunismo electoralista. “pretende capitalizar el consenso que actualmente disfruta la Liga”, dijo.

El Parlamento está cerrado en este momento por la pausa estival y los diputados y los senadores están de vacaciones, por lo que no está claro aun cuando podrá convocarse la sesión para votar la moción de censura. El primer ministro anunció también que se reuniría con los presidentes de ambas Cámaras para gestionar la convocatoria y los medios italianos apuntan a que previsiblemente podría esperarse hacia el 20 de agosto.

En esa sesión, Conte debería constatar que no tiene el apoyo de las Cámaras, algo previsible puesto que solo lo secunda el 5 Estrellas y después debería acudir ante el jefe del Estado para presentar su dimisión.

Si Sergio Mattarella decide disolver el Parlamento y convocar elecciones, los italianos deberían acudir a las urnas en un plazo mínimo de 45 días y en un máximo de 70, por lo que los comicios deberían celebrarse en la segunda mitad del mes de octubre.

Pero el jefe del Estado podría tratar de jugar otras cartas, como tantear la formación de un nuevo Gobierno para esta legislatura, con la actual composición del Parlamento, que salió de las elecciones del 4 de marzo de 2018 y con una mayoría diferente. La única opción posible sería que Conte consiguiera el respaldo de la izquierda, con el Partido Democrático, pero parece algo remoto, ya que actualmente se encuentra a años luz de los grillinos. Mattarella también podría designar un Gobierno técnico provisional que guíe al país hasta las urnas y salve algunos escollos importantes, como la elaboración de los presupuestos, que deberían comenzar a coger forma en septiembre y estar listos antes de fin de año.

Sin embargo, esta opción ha sido rechazada tanto por la Liga, que ha dicho que la única alternativa a este Gobierno eran las elecciones, como por el M5S que ha calificado la opción de un Gobierno tecnócrata como “una locura”.

Matteo Salvini anunció el jueves por la noche, en uno de los mítines de su gira por las playas italianas, que se presentaría como candidato de su partido a primer ministro y que tenía la intención de hacerlo en solitario. A las últimas elecciones generales acudió en coalición con la conservadora Forza Italia de Silvio Berlusconi y la ultraderechista Hermanos de Italia y se erigió, contra todo pronóstico, como el partido más votado de los tres, con el 17% de los votos. Los últimos sondeos le dan una intención de voto superior al 36%, por lo que no podría gobernar sin apoyos, atendiendo a las encuestas, pero sí con el respaldo del resto de la derecha.

La crisis que vivía el Gobierno italiano llegó este jueves a un punto de no retorno, después de dos días de tensiones y desencuentros, en particular a costa de la alta velocidad ferroviaria, un tema en el que los dos partidos de la coalición mantienen posturas irreconciliables. El desencuentro tocó techo tras la votación en el Senado el miércoles de una moción para bloquear las obras de la línea de alta velocidad Turín-Lyon, moción propuesta por el Movimiento 5 Estrellas (M5S). La Liga dejó solos a sus socios y se alineó con el resto de partidos para votar en contra. “Algo se ha roto en la mayoría”, dejó caer ese día por la noche Salvini. Al día siguiente dio por rota la coalición y pidió elecciones. Lo hizo apenas unos días después de que el Senado aprobara su polémica ley antiinmigración, con el apoyo imprescindible de sus hasta ahora socios. Su anuncio de ruptura llegó apenas unas horas después de que el presidente de la República anunciara que había firmado la ley, aunque con algunas reticencias, para su publicación en el boletín oficial del Estado.




Fuente: El Pais

A %d blogueros les gusta esto: