Encogió el corazón de todos los presentes en el salón Luis Aragonés Luis Enrique Martínez cuando habló de la muerte. Respondiendo con entereza al peor momento que puede sufrir un padre de familia, la pérdida de un hijo. Su forma de encarar el duelo. El refugio en la intimidad. El momento en el que sintió que su vida debía seguir su camino para volver al banquillo de la selección. Una lección de vida desde el dolor más profundo.

La exposición de Luis Enrique no dejó indiferente a nadie. Su regreso a la luz pública fue una muestra de su pura esencia. Desde la crudeza con la que se refirió a la figura de un antiguo amigo, Robert Moreno, que ha dejado de serlo por lo que interpretó una traición con ansia de poder.




Fuente: Agencia Efe

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