La industria española, caracterizada por problemas de deslocalización, coste energético y competitividad, es también uno de los sectores más castigados por el Covid-19. El estado de alarma provocó el cierre temporal de plantas de producción y con ello se pusieron en marcha expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) para miles de personas. Además, muchas empresas han aprovechado la coyuntura creada por la pandemia para iniciar procesos masivos de despidos colectivos ante una menor carga de trabajo y tras encontrarse ya en una situación crítica antes de la crisis sanitaria.

La deslocalización de fábricas, la falta de inversión, así como la ausencia de una fuerte política industrial nacional han hecho mella en España en los últimos años. En este contexto, empresas relevantes (al menos 16) han anunciado recortes de plantilla este año, dejando en el desfiladero a más de 5.000 trabajadores.

Alcoa y Airbus

Un ejemplo es Alcoa. La multinacional estadounidense del aluminio ha presentado un ERE para 534 trabajadores de la planta de San Cibrao, en Lugo. Hoy acaban las negociaciones con Liberty House (GFG Alliance), para su venta y evitar parte de los despidos.

Airbus es otra de las grandes compañías que han avanzado ajustes de empleo, presionada por la caída de pedidos de las aerolíneas. Del tijeretazo de 15.000 puestos de trabajo a nivel global que acometerá antes del verano de 2021, 889 corresponden a España. Afectará a 455 trabajadores de la factoría de Getafe (Madrid), a 283 de la planta de Illescas (Toledo) y a 151 de Puerto Real (Cádiz).

Otro sector que ha convulsionado por la pandemia es el de componentes de automoción. De hecho, la patronal de la industria auxiliar, Sernauto, estima que el sector perderá entre un 6% y un 10% del empleo directo este año a causa de la menor demanda de vehículos, lo que supondrá un recorte de entre 15.000 y 20.000 puestos de trabajo.

Bosch comunicó a principios de mes su intención de cerrar la planta de Castellet (Barcelona) y el inicio de un proceso de despido colectivo para sus 300 trabajadores. La firma alemana justifica el cierre por una reestructuración del negocio de limpiaparabrisas de la división electrical drives, para el cual no ha sido capaz de encontrar alternativas que mejoren su rentabilidad.

CIE Automotive ha reducido su plantilla en 4.000 profesionales al cierre del primer semestre, la mayoría, más de 3.000, por la no renovación de contratos temporales en India, cuyo mercado automovilístico ya estaba a la baja antes de la pandemia. La corporación con sede en Bilbao mantiene una plantilla de 24.000 trabajadores. De su lado, Gestamp prepara un ajuste sobre un colectivo de 43.000 empleados, 6.000 de ellos ubicados en sus instalaciones españolas.

Abengoa, varios años al borde de la quiebra, logró el viernes el respaldo de sus acreedores a la reestructuración y su rescate queda pendiente de la Junta de Andalucía, que deberá confirmar su apoyo financiero de 20 millones de euros antes de que finalice septiembre. Dependen de ella más de 2.500 puestos de trabajo en España. Duro Felguera, otra ingeniería, ya ha solicitado ayuda al fondo de rescate de la SEPI por 100 millones, presa ya de graves problemas financieros.

Nissan

Nissan es otra de las grandes pérdidas que ha sufrido la industria nacional este año. El fabricante nipón venía planeando su marcha de Barcelona desde antes del estallido de la crisis sanitaria, pero el Covid-19 ha acelerado sus planes. En mayo anunció el cierre de sus plantas de Zona Franca, Montcada i Reixac y Sant Andreu de la Barca (Barcelona) y dejará en la calle a 2.525 trabajadores. Tras varios meses de negociación, la empresa postergó el cierre de diciembre de este año a finales de 2021, con el fin de que llegue un inversor que reconvierta las factorías.

Para evitar que se produzcan más espantadas como las de Nissan, y tras comprobar que países como Alemania y Francia han supeditado las ayudas al automóvil a la repatriación de la producción de ciertos modelos, la patronal de fabricantes Anfac reclama al Gobierno que España sea un país “amistoso” con el sector (10% del PIB y el 9% del empleo) y pide “seguridad jurídica” para que las matrices sigan adjudicando nuevos modelos a las factorías nacionales.

La multinacional nipona ha arrastrado consigo a Acciona Facility Services. La subcontrata de Nissan en las plantas barcelonesas ha presentado un ERE para toda su plantilla (500 personas), tras rescindir su contrato con la automovilística. Continuando en la industria de la automoción, la francesa Saint Gobain quiere cerrar el alto horno de su factoría de l’Arboç del Penedès (Tarragona).

De este modo, ha lanzado un expediente de extinción para 99 trabajadores (de 122) al justificar que el alto horno ha llegado a su fin de ciclo de vida (20 años) y que reconstruirlo supone una inversión de 50 millones de euros, algo incompatible con las condiciones de mercado. En la industria alimentaria, el grupo Aryzta comunicó el viernes a los sindicatos su intención de cerrar la planta que opera en Olesa de Montserrat (Barcelona), con 73 trabajadores.

CC OO explicó que la empresa aduce causas productivas y económicas que justifica con la disminución de la productividad de los panes de hamburguesa que elaboran para los restaurantes de la cadena McDonald’s y la imposibilidad de atraer nuevos clientes. Según la patronal agroalimentaria, FIAB, facilitados a CincoDías, después de seis años consecutivos generando empleo, el sector podría perder entre 4.000 y 11.000 puestos de trabajo y 800 empresas, en su mayoría pymes, por la pandemia.

ITP Aero

Euskadi es una de las comunidades con mayor impacto de la industria en su PIB. En concreto, las fábricas aportaban casi el 25% de la riqueza generada antes del estallido de la pandemia.

ITP Aero, en el sector aeronáutico, despedirá a 600 empleados de una plantilla integrada por 4.000 profesionales. La filial de Rolls-Royce ha adelantado a los sindicatos que la planta de Zamudio (Bizkaia) y las de Ajalvir y Alcobendas, en Madrid, perderán 319 personas, con lo que más de la mitad del ajuste se concentrará en España.

En el mismo sector, Aernnova mandará al paro a 950 personas, la mayoría de ellos, 650, en España. La lista sigue por Aciturri. Su reordenación se llevará por delante 214 puestos de trabajo. El ajuste alcanza al centro de Miranda de Ebro (Burgos), donde está la sede del grupo que fundó Ginés Clemente. Hasta 107 despidos en la ciudad burgalesa, seguidos de otros 90 en la planta de Boecillo (Valladolid). Otros 17 nuevos desempleados saldrán de Berantevilla (Álava) y Tres Cantos (Madrid).

Alestis, participada al 74% por Aciturri, tiene una plantilla de 1.370 operarios y el ERE presentado incluye 585 despidos. La compañía de ingeniería Sener, con una división dedicada al sector aeroespacial y que vendió ITP Aero a Rolls-Royce, también ha comunicado 90 despidos.

El Covid-19 y los problemas de competitividad también ha impactado en las acerías. El fabricante de tubos sin soldadura Tubacex recortará 500 empleos, la cuarta parte de la plantilla de la corporación de Llodio (Álava) y de los cuales 150 se producirán en España. Su competidor Tubos Reunidos tiene pendiente anunciar sus planes. De momento, sus 1.350 trabajadores están acogidos a un ERTE que se extenderá, de momento, hasta el 31 de octubre.

“La producción de la industria siderúrgica española ha caído casi el 18% en los primeros siete meses del año, un derrumbe insostenible de alargarse en los próximos meses y que puede terminar afectando al empleo. Para las siderúrgicas, cuyas inversiones alcanzan niveles de miles de millones de euros, trabajar a este ritmo resultaría muy complicado de mantener a largo plazo”, señala a este diario el director general de la patronal Unesid, Andrés Barceló.

Por otro lado, desde la patronal del refino y el petróleo, AOP, aseguran que todas las empresas del sector han hecho un “esfuerzo enorme” para no destruir empleo durante estos meses, a pesar de “caídas de la demanda sin precedentes”.




Fuente: El país

A %d blogueros les gusta esto: