Salud

La incubadora del Fablab Madrid CEU continúa salvando vidas en seis países del continente africano

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Durante los últimos años, desde el Fablab Madrid de la Universidad CEU San Pablo se han desarrollado varios proyectos enfocados a resolver necesidades sociales como la incubadora low cost. Su último prototipo incluye una estructura que mejora el aislamiento, para reducir considerablemente la cantidad de aire a acondicionar.

A esto se suma la electrónica, diseñada modularmente para que caliente el espacio interno y controle la temperatura y la humedad, y con la capacidad de almacenar dicha información en una tarjeta para su posterior análisis. Esta mejora asegura una ventilación apropiada en la incubadora, teniendo en cuenta los parámetros de confort y apoyándose para ello en modelos computacionales de dinámica de fluidos.

Esta nueva incubadora incorpora diferentes materiales, como poliuretano para el colchón, y añade dos módulos nuevos que se unen a los de temperatura y humedad: uno para el tratamiento de la ictericia y otro para la gestión de la energía y la alimentación por batería y carga de la misma. Asimismo, el diseño de las patas permite su inclinación para tratar patologías específicas de cada bebé.

Otro de los puntos interesantes de este prototipo es su fácil reparación en el destino. En ocasiones, cuando se dona material sanitario a los países en vías de desarrollo, este queda obsoleto, el dispositivo deja de funcionar y no se cuenta con los recursos para repararlo.

Su fácil y rápida fabricación y montaje ha permitido que la incubadora se instale en diferentes maternidades del continente africano gracias a la donación de este proyecto a diferentes fundaciones y organizaciones no gubernamentales: el Hospital de Magbenteh en Makeni (Sierra Leona); la Maternidad de Nikki (Benín); el Orfanato Pouponniere (Senegal); la Maternidad de Mpasa II (República Democrática del Congo); el Hospital San Juan de Dios de Koforidua (Ghana); el Hospital de Kati (Mali); y el Centro Infantil de Karikoka y el Dispensario de Tharaka (Benín).

Esto ha sido posible gracias a la colaboración con el Departamento de Voluntariado de la Fundación CEU San Pablo; la Fundación Alaine; Swiss Sierra Leone Development Foundation; Misión de las Hermanas del Huerto, en República Democrática del Congo; la Fundación Solidaridad con Benín; el Servicio de Voluntariado del Colegio Nuestra Señora del Huerto; y la Fundación Kirira.




Fuente: La Razón

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